La ciudad meridional de Shenzhen, uno de los mayores polos manufactureros del país, declararon que apoyarán a las empresas para que «reanuden el trabajo y la producción de una manera ordenada«, bajo la premisa de que sigan colaborando en la prevención y el control de la pandemia.
Shenzhen, de 17 millones de habitantes, decretó el pasado fin de semana la cancelación de los servicios de transporte público y la restricción de movimientos en los vecindarios por un rebrote que deja hasta el momento 677 casos activos.
Ante el aumento de casos, la ciudad puso en marcha una campaña de pruebas masivas PCR para recoger tres veces muestras de todos sus habitantes.
La tecnológica taiwanesa Foxconn, el mayor ensamblador mundial de los iPhone, anunció que sus plantas de Shenzhen habían retomado el trabajo después de que este lunes anunciara la suspensión de las operaciones en sus fábricas.
Las instalaciones de Foxconn funcionarán bajo un sistema de circuito cerrado, según el cual las entradas y salidas estarán controladas para evitar contagios.
Según las cuentas oficiales chinas, desde el inicio de la pandemia, se infectaron 123.773 personas en el país, entre las que 104.287 han logrado sanar y 4.636 fallecieron.








