En una declaración contundente, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó este jueves que la crisis migratoria en la selva del Darién ha sido superada. Durante su…
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En una declaración contundente, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó este jueves que la crisis migratoria en la selva del Darién ha sido superada. Durante su habitual rueda de prensa semanal, el mandatario anunció que, “para todos los efectos prácticos”, la peligrosa ruta que conecta a Colombia con Panamá está cerrada, debido a una drástica disminución en el número de migrantes que la transitan.
“Este año, en abril, han cruzado solo 73 migrantes. Es una cifra simbólica que ratifica el éxito de nuestra política migratoria. Darién está cerrado”, aseveró Mulino. Esta caída representa una reducción del 99,7 % en comparación con abril de 2023, cuando más de 29.000 personas atravesaron esa frontera selvática. En lo que va de 2024, el flujo total se limita a 2.904 personas, frente a los más de 126.000 registrados en el mismo periodo del año anterior.
A este descenso se suma un fenómeno de retorno conocido como “flujo inverso”: migrantes que regresan desde el norte ante el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, implementadas desde la llegada al poder de Donald Trump a finales de enero. Hasta la fecha, 7.757 personas han ingresado a Panamá desde el norte, de las cuales un 95 % son venezolanos. El resto corresponde en su mayoría a colombianos, peruanos y ecuatorianos.
Mulino destacó que esta dinámica está siendo manejada con eficiencia por las autoridades panameñas en coordinación con sus homólogas de Colombia y Costa Rica. “La situación es totalmente manejable. No hay desbordes ni colapsos. Se está conduciendo con coherencia y responsabilidad”, indicó.
El mandatario atribuyó los resultados a una serie de medidas clave, entre ellas, la creación de un corredor humanitario, la imposición de sanciones a quienes ingresen irregularmente al país y la implementación de vuelos de repatriación financiados por Estados Unidos, en virtud de un acuerdo firmado el pasado 1 de julio, coincidiendo con su toma de posesión.
Pese a la retórica triunfalista, el Gobierno panameño reconoce que siempre existirá un flujo migratorio, aunque a menor escala. En 2023, el país registró 300.549 ingresos por el Darién, un 41 % menos que el récord de 511.103 del año anterior, lo que marca un viraje en la tendencia de los últimos años.
La selva del Darién, considerada una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo, ha sido durante la última década escenario de un tránsito masivo de personas provenientes principalmente de América Latina, el Caribe y África, en su intento por llegar a Estados Unidos. Hoy, según el presidente panameño, ese capítulo comienza a cerrarse.