Un buque petrolero cargado con combustible cargado en Colombia fue interceptado por la Guardia Costera de Estados Unidos en el Mar Caribe mientras navegaba en las cercanías de Cuba.
Se trata del Ocean Mariner, una embarcación de bandera liberiana que zarpó desde un puerto colombiano, aparentemente con destino a República Dominicana, pero que cambió su rumbo en aguas caribeñas, llamando la atención de las autoridades marítimas estadounidenses.
La Guardia Costera de EE. UU. interceptó y escoltó el buque, tras detectar maniobras inusuales en su ruta cerca de la isla, en un contexto de sanciones y bloqueos energéticos impuestos por Washington.
Petro confirma carga y niega irregularidades
El presidente Gustavo Petro admitió que el petrolero fue cargado con combustible por una empresa privada colombiana antes de su salida desde el puerto de Barranquilla, y negó cualquier irregularidad en el proceso. Según explicó, la carga y la documentación se realizaron dentro del marco legal, y el Estado colombiano no participó en la logística ni la venta del combustible.
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Desde su cuenta en X, el mandatario respondió a críticas tras informes periodísticos que señalaban supuesta complicidad del gobierno en el envío, afirmando que la operación fue un negocio entre particulares y que no hubo “irregularidad colombiana, ni pública ni privada”.
Ruta, destino y contexto
Investigaciones periodísticas señalan que el Ocean Mariner había sido utilizado anteriormente para transportar combustible a Cuba desde México, a pesar de las sanciones estadounidenses, y que en esta ocasión la ruta declarada inicialmente fue hacia República Dominicana. Sin embargo, la maniobra de cambio de rumbo generó la intervención de la Guardia Costera.
La operación fue objeto de inspección por parte de autoridades colombianas, incluida la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y la Policía Fiscal y Aduanera, antes de que el barco zarpara. Sin embargo, tras el desvío en alta mar, Estados Unidos actuó bajo sus normas de bloqueo energético hacia la isla.
Reacciones y disputa diplomática
El caso podría intensificar la tensión entre Washington y actores internacionales que cuestionan las sanciones al comercio energético con Cuba. Petro ha instado a revisar las políticas de bloqueo, sosteniendo que el transporte de petróleo en el Caribe no constituye un delito y abogando por enfoques de cooperación energética regional.
Hasta ahora, la DIAN no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la operación, y se mantiene un debate sobre el alcance de las acciones estadounidenses en el control de embarques con posible destino a Cuba.








