Aunque han pasado 21 años de la desaparición de Ana Yerlis Agudelo, sus hijos Mary Margarita y Wesler la siguen llorando. Buscan con lágrimas ahogar el vacío que les dejó en el corazón la ausencia de su madre.
Ana Yerlis era una mujer de estatura mediana y tez morena que recién había cumplido 15 años cuando los hechos relacionados con el conflicto armado, ocurridos una madrugada, la separaron de su hogar. Desde entonces, sus dos hijos, que para la fecha tenían un año y nueve meses de edad, respectivamente, empezaron a experimentar el dolor de la ausencia materna.
Los recuerdos que Mary Margarita, hoy con 29 años de edad, tiene de su mamá se tornan borrosos. “De mi mamá tengo pocos recuerdos, cuando ella salió de la casa yo tenía un año. En tres oportunidades nos permitieron a mi hermano y a mí verla en las Farc-EP. Ella era muy feliz cuando nos veía, nos abrazaba y besaba. Nos demostraba que nos quería mucho. Después de un tiempo no volvimos a donde ella estaba y nunca entendimos por qué. Años después supimos que había muerto”, relata en medio de sollozos y con los ojos aguados.
Hace una pausa, toma aliento y continúa. “Fue muy dolorosa la forma como nos enteramos de que ella había muerto. Yo estaba en el colegio y la profesora se refirió a mí como la hija de la difunta. No entendía qué significaba difunta hasta que llegué a la casa y le pregunté a mi abuela, quien me explicó. Ahí entendí por qué llevábamos varios años y no habíamos vuelto donde mi mamá, eso fue muy doloroso”.
“La última vez que vi a mi mamá yo tenía 13 años y cuando supe que había muerto lloré tres años, de día y de noche”, irrumpió Wesler con voz entrecortada. Levanta la mirada y le exclama un reclamo a nadie: “¿Cómo fueron capaces de separarnos de mi mamá?, yo apenas tenía nueve meses y mi hermana un año”. Wesler vuelve la mirada a la fosa mientras ve cómo se continúa la excavación.
El equipo forense de la Unidad de Búsqueda adelanta las labores de búsqueda concentrado en la excavación del terreno en un recodo de las entrañas de la Serranía del Perijá, en una finca ubicada en el municipio de Urumita (La Guajira), donde fue inhumado el cuerpo de Ana Yerlis. Las estructuras óseas se encontraban bajo un enramado de guaduas y helechos silvestres, a campo abierto; y su recuperación, junto con otros elementos, se adelantó con el mayor cuidado.
De manera complementaria, se realizó un acto simbólico dignificante en memoria de Ana Yerlis y en reconocimiento y respeto a sus familiares presentes.
El cuerpo de Ana Yerlis será entregado al Instituto Nacional de Medicina Legal, entidad que realizará el proceso de identificación, para luego hacer la entrega digna a sus familiares por parte de la Ubpd.
La territorial Cesar-La Guajira de la Unidad de Búsqueda registra un universo de 5.200 personas dadas por desaparecidas en Cesar y La Guajira. Las personas que tengan algún familiar desaparecido en hechos asociados al conflicto armado; o quienes presuman que los cuerpos de sus seres queridos desaparecidos se encuentran dispuestos en algún cementerio o campo abierto para que se acerquen a la sede de la UBP en Valledupar.









