El pasado sábado en la ciudad de Barranquilla, el niño de la etnia wayuú, Alan de Jesús Palmar González de 45 días de nacido, falleció por una cardiopatía derivada de una posible desnutrición.
Manifiesta Aleida González Bracho, madre del menor y miembro de la comunidad indígena wayuú Piazapa, jurisdicción del municipio de Uribia, que ella decidió llevar el bebé a la Clínica Talapuin de ese municipio, el 13 de septiembre debido a complicaciones de salud.
Ante las dificultades que presentaba el infante, la Clínica Talapuin ordenó el traslado del bebé a la Clínica Gyo Medical de Riohacha y de allí se ordenó su remisión a la Clínica la Costa de la ciudad de Barranquilla, pero los esfuerzos de los médicos resultaron en vano, porque Alan de Jesús dejó de existir el pasado sábado 23 de septiembre.
Esta es una historia que se repite, que se ha vuelto recurrente en la comunidad wayuú, donde una madre desesperada acude a llevar a su hijo de brazos por problemas de salud y luego son trasladados a otras ciudades distintas a sus entornos, con la dificultad que entraña para ellas, el poder desenvolverse libremente por no contar con los recursos económicos para hacerlo.
Como se recuerda, hace apenas quince días, otro caso similar se registró en la capital del Cesar, donde también falleció otro niño wayuú, que aparentemente fue abandonado por la EPS Cajacopi.
En el caso de este sábado, se señala a la EPS Anas Wayuu, que según denuncian, también se olvidó de la madre y de su pequeño hijo Alan de Jesús, quien falleció en Barranquilla y cuyo retorno a su sitio de origen se había vuelto incierto.
Pese a las dificultades que se presentan para las comunidades ancestrales, surge la intervención de la ONG de derechos humanos, Nación Wayuu y gracias a su aporte, ya el cuerpo de Alan de Jesús fue retornado a su territorio para que descansara en paz.








