Algo raro ocurre en La Jagua del Pilar, quizás uno de los municipios más pequeños de La Guajira, con apenas 4.182 habitantes, y un reducido presupuesto anual, que fundamentalmente depende del SGP, pero que genera mucho interés para llegar a la Alcaldía, hasta el punto de producir enfrentamientos de corte familiar.
A escasos 11 días de las elecciones atípicas, en donde los jagüeros, elegirán el reemplazo de José Amiro Morón Núñez, a quien la Fiscalía y los jueces de la República lo encontraron como coautor del delito de trashumancia electoral, existe un ambiente perturbador, hasta el punto de utilizar la inauguración de una biblioteca pública, como estandarte político para vender nombres de aspirantes al primer cargo.
Este hermoso municipio durante casi 20 años ha elegido alcaldes y, tal vez, concejales, bajo el esquema de trashumancia electoral, en donde transportan seres humanos de otros pueblos, para que sufraguen en estas tierras, pese a no habitar, ni mucho menos querer vivir en estas hermosas laderas del Perijá.
Se pensaba que, tras el fallo del juzgado segundo penal de Villanueva, los dirigentes de este municipio de gente trabajadora, iban a dedicarse a realizar una campaña política en calma, con ideas, propuestas, programas, con la participación de la gente; pero eso, parece que solo fue un sueño.
Hace unos meses, el concejal Eduardo Carrillo colocó una denuncia pública por un presunto contrato en OPS, por más de 2 mil millones de pesos. Pese a que Santiago Romero, pidió una auditoría en la Alcaldía de La Jagua del Pilar, la Contraloría Departamental y la Territorial de La Guajira, no han hecho presencia.
Se denunció que contrataron más de 30 personas para barrer las calles del pueblo en pleno proceso electoral y las órdenes de servicio terminan precisamente, después de las elecciones atípicas.
En un pueblo en donde casi todos dependen de las mismas raíces, de los mismos ancestros, en donde la gente se conoce, ahora se destila odio, simplemente por un debate para elegir alcalde.
El exconcejal Lenin Armando Sierra, asegura que lo amenazaron. A Rafael Manjarrez, presidente de Sayco, padre de la candidata Ivón Manjarrez, al parecer le llegaron amenazas por interpuestas personas.
Al interior de la Alcaldía parece existir un contubernio, que produce interpretaciones muy preocupantes. Parece que hasta la misma Policía estuviera siendo víctima de infiltraciones o ‘espionajes’ políticos, que no se justifican para un debate atípico.
Lo más preocupante, es que el crimen de Primo Arzuaga, un líder campesino de la región, tendría alguna relación con el debate, pero lamentablemente ningún organismo de control ha iniciado las investigaciones del caso.
Las elecciones atípicas del 18 de mayo deben ser un acto de transparencia, de respeto por los habitantes de La Jagua, quienes son los llamados a decidir, quienes son las personas que lo van a administrar hasta el 31 de diciembre del 2027.