La competencia por la presidencia y vicepresidencia del Festival Cuna de Acordeones de Villanueva ha llegado a los límites del orgullo político, folclórico y personal, combinado con un sentimiento y una actitud de villanuevero ejemplar el cual toca los cimientos emocionales, pero generando en otros el sosiego y el placer por afectarle a cualquier modo el avance que consiga el opositor que encabeza una candidatura.
Entendemos el fervor folclórico por sacar adelante un evento que en tiempos anteriores para elegir a una junta directiva del Festival Cuna se cumplía una especie de conciliábulo, pero lo que ocurre hoy es un cisma debido a que los asambleístas o socios de la Fundación se han dividido políticamente, folclóricamente y hasta familiarmente.
En la actualidad se está conjugando el fervor folclórico y el orgullo personal, salpicando con las dolorosas gotas de la política local que al final van en contra del evento más importante que tiene Villanueva. Sin embargo, en algún momento los bandos existentes al interior del Cuna coincidieron con un villanuevero que cumplía los requisitos para la presidencia del Festival, pero tenía un pero, la administración no veía con buenos ojos su designación y el nominado prefirió declinar de la propuesta antes de tener cualquier tipo de inconveniente.
Fue así como salieron los nombres de Javier Socarrás con ‘Morre’ Romero y Raúl Hernández con Luis Ángel “Papa” Pastor, candidatos para presidencia y vicepresidencia respectivamente del Festival Cuna de Acordeones. Produciéndose unas listas o planchas equilibradas en la balanza folclórica de quienes tienen el derecho o el poder votar para la Asamblea General convocada el 5 de marzo.
Hoy podemos decir que la elección de la presidencia y vicepresidencia del Festival Cuna de Acordeones en reemplazo de José Félix Lafaurie, literalmente se ha convertido en una lucha política, en una fuerza de poder y en una división folclórica entre más de 165 miembros aptos para votar o elegir, cuando anteriormente solo se reunían un puñado de asambleísta casi que a puertas cerradas y proponían nombres y definían su elección sin tanto contratiempo.
Solo esperamos que la puja logre elegir en la Asamblea General a los que verdaderamente van a trabajar por el Festival Cuna de Acordeones de la misma forma como lo han hecho los anteriores presidentes. Hacemos un llamado a quienes trabajan por la división para que tengan una posición de unidad ya que de ponernos a pelear entre todos, conseguimos al final el debilitamiento de un buen nombre, de una buena marca y de un patrimonio folclórico de los villanueveros. Todo esto porque folclor es cultura y Villanueva es la cuna.