Se vienen las elecciones regionales programadas para el próximo 29 de octubre de 2023 y con ellas las aspiraciones de candidatos que esperan contar con el apoyo popular para ostentar el cargo de alcalde de Riohacha para un periodo de cuatro años.
La crisis económica del Distrito, la falta de autoridad de una debida planeación y de una ciudadanía distante de su territorio, indica que se requiere de un mandatario de una alta experiencia administrativa, que tenga claro los problemas de la capital de La Guajira y sus corregimientos, y como se pueden solucionar, de reconocimiento y respeto en la comunidad.
Es cierto que todos tiene derecho a aspirar pero lo que está mal es que monten candidaturas alejadas de mínimos requerimientos solo para poder más tarde negociar con quienes finalmente pueden demostrar cierta fuerza política, experiencia administrativa, honestidad y solvencia económica que no provenga de negocios ilícitos, para enfrentar el proceso electoral que resulta costoso cuando el voto de opinión no es mayoría.
Es hora de exigir sensatez, respeto al Distrito y la comunidad, porque se trata de administrar y gobernar una empresa con diferentes problemas, que siguen siendo prácticamente los mismos porque aún no se solucionan en el tiempo.
No cualquiera puede ser alcalde del Distrito, es momento de hacer causa común para aprender de los errores, y para poner en blanco y negro lo que cada uno de ellos representan, que resultados pueden mostrar de los roles que han asumido, de donde provienen los recursos para financiar la campaña, que liderazgo ejercen en el territorio.
Las candidaturas no pueden obedecer al solo deseo de ostentar un cargo de poder, o de tener cierto reconocimiento en la comunidad, o de simplemente creer que porque disfruta de recursos económicos puede convertirse en la primera autoridad del Distrito, eso va más allá cuando aún ni siquiera la ciudadanía se goza del servicio de agua las 24 horas.
Las campañas no se pueden montar solo para observar cómo reaccionan los electores, asumiendo posiciones populistas, para luego ofrecerlas al mejor postor, aquí se trata de entender que se está frente a un Distrito con múltiples problemas y con un alto nivel de desconfianza de la gente, que requiere de candidatos coherentes, responsables, sensatos, con conocimiento de lo público y experiencia administrativa para que los electores puedan ejercer de manera informada su derecho al voto.