Desde los diferentes municipios de La Guajira y el resto del país, los feligreses de la Virgen de los Remedios y los políticos que aspiran a un cargo por elección popular, protagonizaron una peregrinación convirtiendo a Riohacha en una verdadera romería, cuya fiesta popular conllevó a los actores políticos a una pequeña Torre de Babel con diversas expresiones en donde predominó el pecado, la soberbia, la generosidad, la avaricia, la ira y hasta la lujuria.
La romería concentrada en Riohacha tuvo sus tropiezos por el bloqueo que se presentó en la vía nacional entre Hatonuevo y Cuestecita, por lo que muchos decidieron quedarse en sus casas, pero otros fueron más persistentes y pudieron llegar después del mediodía cuando la celebración hacía su transición entre los actos religiosos y la fiesta política.
La celebración religiosa que convoca la Virgen de los Remedios y la fiesta política organizada por los precandidatos a cualquiera de las corporaciones públicas, tuvo dentro de su haber las pasiones muy arraigadas que tienen las personas cuando en su querer combinan los vicios con los deseos del hombre, todas ellas irían en contra de las enseñanzas morales que nos pide la iglesia católica.
En cuanto a las actividades religiosas, la Catedral estuvo bien asistida y sin ningún contratiempo ya que no contamos con la presencia del presidente de la República, cuya figura cuando asiste produce un fastidio debido a que el esquema de seguridad que implantan nos atrofia el fervor religioso, mientras que por el otro extremo de lo que representa el dos de febrero en Riohacha, las tradicionales y suntuosas parrandas no dejan de ser el termómetro para quienes agitan el cotarro político y para quienes alimentan los comentarios en los congresitos, muchos de ellos que ayudan o le restan importancia al precandidato.
“El que peca y reza empata”, lo establece el adagio popular tal vez para decir que la combinación entre fervor religioso con la política es una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta de quienes asisten ante el Altar de la Virgen de los Remedios y luego ponen en práctica la soberbia, la avaricia, la lujuria y hasta la ira.
Como todo está en la conciencia de cada quien, ojalá todas promesas hechas a la ‘Vieja Mello’ le permitan al Departamento salir de la crisis institucional en la que está sumida la Gobernación de La Guajira y que las decisiones que se tomen de ahora en adelante, demuestren que realmente los gobernantes cuentan con la suficiente capacidad para gobernar y administrar el Departamento y el Distrito de Riohacha.
Es hora de lograr consensos sin acuerdos por debajo de la mesa, para que los guajiros puedan recuperar la confianza en el quehacer político, así como se mantiene la fe en el Todopoderoso y en la Virgen Nuestra Señora de los Remedios.