La Sección Quinta del Consejo de Estado, puso las cosas en claro en el municipio de Fonseca: Micher Pérez Fuente, dejará de ser el alcalde, una vez se notifique la sentencia en donde tres magistrados votaron por la anulación de la elección y dos, hicieron salvación de votos. Esto no solo abrió un vacío institucional; activó de inmediato el tablero político local.
Fonseca es un municipio donde el poder se mueve rápido y las lealtades suelen reconfigurarse según la coyuntura, tal como ocurrió con los excandidatos Enrique Fonseca Pitre, y Manuel Torres Blanchar, quienes estuvieron en las pasadas elecciones con el Movimiento Sí Podemos, y ahora migraron al partido Conservador, para respaldar a Juan Loreto Gómez Soto, aspirante a la Cámara.
El nuevo escenario que se avecina apunta a una disputa intensa entre estructuras tradicionales, como el partido de la U, que paradójicamente en las pasadas elecciones tenía una alianza con los sectores de Micher Pérez, y su contrincante, Enrique Fonseca, contando con alianzas externas y movimientos políticos sin personería jurídica.
En primer lugar, el grupo político que acompañó a Micher Pérez entra en una etapa de repliegue y recomposición. Aunque pierde el control directo del Ejecutivo, conserva cuadros administrativos, liderazgos barriales y una base electoral que no desaparecerá de un día para otro.
Por el momento, sobre el Micherismo gravita el nombre de Adrián Campuzano, un abogado que no despierta muchas expectativas.
El bloque opositor, Movimiento Sí Podemos, liderado por el exalcalde Hamilton García, tiene a Flor y Lira, sonando como candidatas. Ellas emergen ante la decisión de Enrique Fonseca y Manolo Torres, quienes migraron para el partido conservador, a fin de respaldar a Juan Loreto Gómez, aspirante a la Cámara.
Un tercer actor en movimiento es el de los liderazgos emergentes e independientes. Aunque históricamente han tenido dificultades para competir con las maquinarias, el desgaste de los grupos tradicionales y la crisis institucional abren una ventana, en este caso para el abogado Jesús Cobo, quien actualmente reside en Bogotá, pero ha sido propuestos por muchos sectores de la sociedad civil.
En Fonseca, como en cualquier región del país, los avales suelen convertirse en fichas de negociación más que en apuestas ideológicas, y esta vez no será la excepción, porque algunos partidos minoritarios están ofreciendo respaldos, para que se les apoye con los candidatos a Senado y Cámara.
Fonseca entra así en una fase decisiva. No se trata solo de quiénes serán candidatos, sino de qué tipo de liderazgo necesita el municipio. La ciudadanía, más que nunca, tendrá que mirar más allá de los nombres y exigir propuestas claras. Porque lo que está en juego no es solo una elección, sino la posibilidad de romper —o repetir— el ciclo de inestabilidad que ha marcado la política local.