La capital del Magdalena atraviesa un escenario ambiental de alto riesgo. El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santa Marta alertó que, en las primeras tres semanas del año, ha debido atender 45 emergencias asociadas al fuego, un aumento significativo atribuido a la prolongada sequía que afecta a la región.
De ese total, 26 eventos correspondieron a incendios de cobertura vegetal y 19 a quemas prohibidas, prácticas que suelen iniciarse de manera aparentemente controlada, pero que se desbordan por la combinación de altas temperaturas, fuertes vientos y vegetación seca, favoreciendo la rápida propagación de las llamas.
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La entidad advirtió que estas condiciones han convertido cerros y lotes baldíos de Santa Marta en verdaderos focos de peligro.
Ante la amenaza de una emergencia de mayor magnitud, los bomberos reiteraron la prohibición de quemas abiertas, pidieron no arrojar colillas, fósforos ni botellas de vidrio en zonas verdes y recomendaron evitar cualquier fuente de fuego en entornos naturales.