La crisis humanitaria en el sur de Bolívar se agudiza con la llegada de al menos 620 personas desplazadas al casco urbano de Arenal, quienes huyen de las amenazas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de la creciente violencia en las zonas rurales del departamento.
Los desplazados denuncian que no solo son víctimas de intimidaciones, sino que también enfrentan el riesgo de campos minados que han sido instalados en las veredas, impidiendo el retorno seguro a sus tierras. Líderes comunitarios relataron que animales de cría y cultivos han resultado afectados por las explosiones, lo que agrava la crisis alimentaria y económica de la región.
Las autoridades locales aseguran que la situación desborda sus capacidades institucionales y han reiterado el llamado al Gobierno Nacional para que intervenga de manera urgente. Sin embargo, el Consejo de Seguridad solicitado por los alcaldes ha sido cancelado en tres ocasiones debido a problemas de agenda del ministro de Defensa, lo que mantiene en incertidumbre a las comunidades afectadas.
Mientras se espera una nueva fecha para esta reunión, el número de personas desplazadas sigue en aumento, generando una presión adicional sobre los limitados recursos de Arenal y profundizando la emergencia humanitaria en esta zona del país.








