Doña Gloria Socarrás, madre de la dinastía musical de los Maestre, hija de crianza del padre de la colita Antonio Amaya, con quien aprendió a tocar acordeón; maestra de un rey vallenato y dos reyes de ‘Cuna de Acordeones’, vientre musicalmente bendito; en su humilde hogar fue anfitriona y de allí salió bajo su orientación con un grupo de jóvenes ranquelinos donde se dieron los primeros pasos del Festival Cuna de Acordeones.
Doña Gloria Socarrás fue homenajeada en vida entre las madres de los artistas villanueveros por la Fundación Amigos del Recuerdo y por la Fundación Cuna de Acordeones.
De ella recibimos muchos consejos y enseñanzas; me contaba que en su juventud fue muy amiga de María Zuleta y ‘Emilianito’ Zuleta, el joven de quien dialogaban mucho del acordeón; en alguna ocasión estuvo cerca a la sierra y escuchaba en los ecos del viento las notas musicales del acordeón de Manano Kammerer.
En su humilde hogar brotan las raíces, la esencia del folclor no solo de la música vallenata, también de la música de viento. Su casa, terraza parrandera donde se combinan los sonidos de ese hermoso arte musical que ella amaba tanto con raíces de colita y amores de la música de viento de su querido esposo Tomás Camilo Maestre con su saxofón.
A medida que fue avanzando el tiempo, las notas musicales de su dinastía, padres, hijos y nietos en casa de reyes, el ‘Pangue’ Maestre, Rey Vallenato, Rey de Cuna de Acordeones y compositor; Gabriel ‘Chiche’ Maestre, Rey del Cuna de Acordeones, compositor; Jaine Maestre, Rey de la guacharaca y compositor; Zaila Maestre y sus hijas con hermosas voces y percusión y el sentimiento de Víctor Camilo Maestre, se concentra todo un pentagrama musical.
Seguirá sonando este arte musical como un legado de la matrona, ya quedó un alma sola como dijo mi compadre ‘Milo’: la vida sigue, pero nos va hacer mucha falta. Villanueva fuente del folclor, se fue la matrona, pero las personas nobles como ella no mueren, dejan eternos recuerdos.







