En su homilía del pasado domingo, el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda, mostró su preocupación por la injusticia social que sufren las comunidades de La Guajira por el hambre.
Expresó que los jóvenes guajiros que se encuentran en la Plaza de Bolívar hace una semana, viven una situación de injusticia estructural muy delicada que no se puede pasar por alto.
“Nos unimos a monseñor Ceballos, obispo de la Diócesis de Riohacha, y a los párrocos, a los laicos y a las familias, para denunciar que en La Guajira, los niños están muriendo de hambre”, precisó. Agregó, que es necesario mirar el sufrimiento de los niños de La Guajira, del Chocó y toda Colombia.
En este sentido, se recuerda también la solicitud del obispo de la Diócesis de Riohacha, monseñor Francisco Ceballos Escobar, quien instó a los magistrados de la Corte Constitucio-nal a mover voluntades y a tomar las medidas legales a que haya lugar, a fin de obtener resultados en la disminución de la muerte de niños wayuú por factores asociados a la desnutrición.
En la carta enviada, el prelado de la iglesia católica en La Guajira advirtió que es urgente frenar cualquier estado o riesgo de desnutrición de un menor o madre gestante en Colombia y, en especial, en la península de La Guajira, donde la necesidad de los niños ya no da tiempo de espera.
“Es indispensable detener los plazos concedidos para la presentación de un plan de acción que permitan obras que salven vidas de manera permanente, definitiva, universal y con sostenibilidad en el tiempo”, se lee en la misiva.
Puntualizó, que es lamentable la situación si se tiene en cuenta que el hambre es un flagelo que se ha extendido en la región por más de una década, y el cual podría erradicarse de contar con la voluntad institucional y un plan articulado de políticas públicas que lleve a las comunidades soluciones a corto, mediano y largo plazo.








