Es posible que en La Guajira y Colombia, una gran mayoría de sus habitantes conozcan que existe un programa de literatura de MinCultura, denominado con el sugestivo nombre de ‘Relata’. A través de dicho programa, en 15 años ininterrumpidos, se han publicado 15 Antologías Nacionales de Cuento, sumándosele a ello otros géneros como el de la poesía, crónica y teatro.
‘Relata’ se creó cuando quien firma estas líneas era presidente del Consejo Nacional de Literatura y, desde 2006, director del programa en La Guajira. Sobre ‘Relata Guajira’ han escrito positivos testimonios en la prensa nacional y regional, connotados escritores, entre ellos: Enrique Serrano, Melba Escobar, Gustavo Tatis, Naudin Gracián, Clímaco Pérez Camargo, Abel Medina, Orlando Mejía Serrano.
Este año, de manera subrepticia, los contenidos del programa y los comentarios suscitados en ellos, fueron grabados en cada una y todas las sesiones (sábados de 9:00 a.m. – 12:30, en el Centro Cultural de La Guajira). Con las grabaciones se ha descontextualizado mi discurso como director, para contextualizar unos audios, dándolos a conocer en instituciones a personas representativas de la educación y la cultura, buscando enfrentarme con estas. No obstante, por el apóstol Santiago conozco que “…la lengua es un fuego, un mundo de maldad” (3: 6). También sé que: “Sabroso es al hombre el pan de mentira; pero después su boca será llena de cascajo”, (Pr. 20:17).
Con quien realizó las grabaciones, nacido en un corregimiento del sur del Cesar (según sostiene), he tenido muchos desencuentros; sobre todo, en temas religiosos. En su correría por el país, fue pastor (destituido de su pastorado), en San Juan (él mismo confirma su destitución, como también lo confirman algunos sanjuaneros). Aquí, en Riohacha, fue expulsado de la comunidad religiosa donde se congregaba y cuyo pastor era un señor de nombre Enoc, fallecido hace pocas semanas. En junio pasado lo retiraron de la IE María Montessori, donde laboraba. ¿Su nombre?: Yoel Peñuela Quintero, miembro (¿después dónde irá a parar?), de la iglesia protestante “Aposento Alto” (carrera 11 entre calles 22 y 23), congragación que considera es una mierda.
Para el señor Yoel (llamémoslo de esa manera), lo único bueno de la religión está en la Biblia (más adelante conoceremos por qué). A mí me confirmó que la hostia que se recibía en la Eucaristía, era pura mierda. Mi respuesta fue que si era así, yo la recibía con gusto, puesto que era mierda de Dios. Algo de mi respuesta debió descontextualizar para poner al clero en mi contra. Igual el señor Yoel, ha utilizados sus grabaciones para que yo sea desestimado por la institucionalidad de la Universidad de La Guajira y el Fondo Mixto para la Cultura y las Artes de La Guajira, que, por su relevancia en el contexto nacional y departamental, también por haber laborado en ellas, he mencionado en el desarrollo de las sesiones del programa ‘Relata Guajira’.
Mi admiración y respeto a Fredy González, gerente del Fondo Mixto, por ser uno de los mejores investigadores del acontecer guajiro; también mi admiración y respeto para un grupo de profesores de la Uniguajira: Maritza León, Claribel Ochoa, Constanza Lemus, Emilse Sánchez, Onésimo Pérez, Carabalí, Clímaco Pérez, Alejandro Rutto, Eider Fajardo, Orlando Cárcamo, Miguel y Yaina Zopola, Umberto Toro, entre otros.
Para terminar, dejó constancia de las similitudes existentes entre las palabras peñazo y Peñuela (esta última como apellido): las dos definen a una persona o cosa pesada, molesta o necia. “Y el que propaga calumnia es necio”, (Pr. 10:18). Tal como lo ha hecho Yoel Peñuela, con mi persona; pero, donde hay dos o más testigos la verdad aparece, como aparecerá algún día la verdad de que el señor Yoel Peñuela Quintero, también es experto en prácticas de bibliomancia, ornitomancia y otras “mancias” más. Recuerda que el sufijo “mancia” significa magia.
Cuídate, entonces, de lo que dices, cuándo y cómo lo dices, porque puede ser que, en estos tiempos de lo impúdicamente manipulable, aparezca un mago o un Peñuela, grabándote y poniendo en tu boca, a través de la descontextualización, lo que nunca dijiste.







