En la abadía inglesa de Westminster, un 15 de noviembre de 1635 fue sepultado Thomas Parr del que se dice vivió 152 años. En 1871, los hermanos escoses Samuel y James Greenless tomaron su nombre para denominar la marca de whisky que crearon en Inglaterra, hoy de destila en Escocia, que se anidó en Maicao y que hoy manda en el gusto de los colombianos.
Los primeros registros de la marca Old Parr en América Latina son de 1950 y para el caso de Colombia, se remontan a 1971. Fue precisamente para esos años, cuando Maicao era punto de llegada de miles de productos de todo el mundo industrializado. Para entonces, no solo llegaba y se consumía whisky escocés de muchas marcas en ese pueblo, también ginebra, brandy, vino de varios tipos, coñac, tequila, cointreau francés y otros finos licores. El hoy hegemónico Old Parr era apenas uno de los muchos productos de los que se daban el lujo de escoger los maicaeros. Por unas razones que nadie me ha podido explicar, a pesar de tener en oferta marcas de whisky de malta de mejor sabor y prestigio, los maicaeros fueron decantando sus preferencias y, con el tiempo, el Old Parr se adueñó de su gusto y empeñó su bolsillo a perpetuidad.
Ya para finales de la década, durante la bonanza marimbera, la marca se había diseminado por toda La Guajira. La cercanía no solo geográfica sino la que teje la música vallenata, sirvió de puente para que Valledupar y Cesar, pronto se rindieran ante la delicia de la ambarina botella. Hoy se le llama a Valledupar “El Valle de Old Parr” por influencia venida de la península, allí la “María Namen” como bautizaron la botella de litro y una célebre canción vallenata, es el símbolo de la parranda junto a un acordeón. Eventos como el Festival de la Leyenda Vallenata y los Carnavales de Barranquilla, son para la casa Diageo Colombia (importadores de la marca), los que más han impulsado, que sea la marca más vendida en el país.
El Old Parr, curiosamente, no aparece en el ranking de las 20 marcas más prestigiosas de este tipo de bebidas en el mundo, ni entre las 10 más finas vendidas en Colombia. Japón, México y Venezuela, son junto a Colombia, los países donde más se vende esta marca en el mundo. El gusto de los maicaeros lo fue imponiendo como una preferencia regional que constituyó un nicho de mercado que de local pasó a ser nacional.
En Valledupar, donde Julio Oñate hasta compuso la canción “El Old Parr” (grabada por Iván Villazón), se vendían en el 2014 cerca de 2’400.000 botellas de whisky Old Parr al año, según datos de la revista Portafolio. En Barranquilla, según El Heraldo, es tanto el consumo en esa ciudad que, para un día de carnaval o festivo de diciembre, se recogían unas 20.000 botellas.
Diageo, ha reconocido que Colombia es donde más se consume esta marca en América Latina (aproximadamente 40%). Hace 5 años, 83 botellas de cada 100 vendidas dentro de este segmento de bebidas, eran Old Parr. Lo anterior, dimensiona el caudal de los ríos de Old Parr que corren por este borracho país.
La marca Old Parr, reconoce tanto las ganancias que este producto le genera en Colombia que, decidió diseñar una versión de este whisky inspirado totalmente en Colombia: el Old Parr Tribute. “Queríamos agradecerles a los colombianos de alguna manera por ser los mayores consumidores de este whisky, por su amor a la marca, y darles algo nuevo; hacerles un tributo”, declaró a la revista Portafolio, Juan Sergio Valcárcel, director de mercadeo e innovación de Diageo Colombia.
Los maestros mezcladores Caroline Martin y Craig Wallace fueron los encargados de mezclar por seis meses, los ingredientes de la fórmula creada en 1909 y nuevos sabores de 28 maltas para crear este tributo embotellado a los colombianos, que también debe reconocerse como un agradecimiento a Maicao.
Ojalá algún día, un ejecutivo de Diageo Internacional, se le dé por indagar dónde nació la olparización de Colombia, será entonces que el nombre de Maicao comience a cobrar importancia en su memoria institucional, porque para sus bolsillos ya lo ha tenido.






