Un 1 de noviembre de 2010 Édgar Rentería se convirtió en el Jugador más Valioso de la Serie Mundial. El paracorto barranquillero fue ese día campeón de las Grandes Ligas del béisbol por segunda vez en su carrera.
Luego de ganar la Serie Mundial de 1997 con los Marlins, Rentería salió del equipo de Florida y vistió el uniforme de varios equipos de Estados Unidos, siendo en los Cardenales de San Luis donde vivió su mejor época como profesional. Con la novena del medio oeste, ganó el guante de oro en 2002 y 2003; y el bate de plata en 2000, 2002 y 2003. Además en 2004 disputó la Serie Mundial que los Cardenales perdieron ante Medias Rojas de Boston.
Después de eso, jugó para varios equipos, aunque sin recuperar la figuración de su etapa con Cardenales, hasta que llegó a Gigantes. Aunque la temporada regular de 2010 fue marcada por la irregularidad y las lesiones, Rentería recuperó su mejor estado de forma justo a tiempo para la postemporada, donde desplegó lo mejor de su juego y pudo alcanzar la Serie Mundial por tercera vez en su carrera.
En el juego 2 conectó un jonrón solitario en el triunfo 9-0 sobre los Rangers de Texas. Pero el momento decisivo llegó en el juego cinco de la Serie.
En la noche del 1 de noviembre, los Gigantes solo necesitaban de un triunfo para volver a ganar la Serie Mundial en más de medio siglo, y fue Rentería el encargado de lograr ese triunfo. Tras seis entradas sin carreras, a Rentería le correspondió batear en el séptimo inning y fue cuando conectó un cuadrangular de tres carreras que fue suficiente para que San Francisco se alzara como campeón de las Grandes Ligas en 2010.
Finalmente Rentería fue elegido el más valioso de la Serie Mundial con un promedio de bateo de .412, dos jonrones y seis carreras impulsadas. Además es uno de los únicos cuatro jugadores que hasta la fecha han definido con sus hits dos series mundiales; los otros son Joe DiMaggio, Lou Gehrig y Yogi Berra.








