La quinoa es uno de los denominados ‘superalimentos’ que desde hace varios años se ha ganado merecidamente lugar en muchas más cocinas del mundo. En 2013 fue declarado como el alimento del año por la FAO y hoy sigue siendo recomendado para hacer parte de la dieta e incluso se pueden preparar varias recetas con él.
Sobre la quinoa hay que decir que en sí no es un cereal como popularmente se cree. Es una semilla que contiene dentro de sí varias propiedades que pueden contribuir una carga nutricional significativa al cuerpo humano.
De acuerdo a la revista Women’s Health, la quinoa aporta:
- Calorías similares al resto de cereales
- Un aporte mayor de proteínas de alta calidad que otros cereales. Es decir, nos aporta todos los aminoácidos esenciales, aquellos que nosotros no podemos generar en el organismo y necesitamos consumir en nuestra dieta.
- Además, no contiene gluten, lo que es muy interesante para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca.
- De todas formas, aunque su aporte de proteína es mayor a otros cereales no es tan alto como el de las legumbres y no sería equiparable a una ración proteica.
- Un mayor aporte de grasa que además es insaturada, muy interesante para la salud cardiovascular.
- Un mayor aporte de fibra que otros cereales. Un buen aporte de fibra es beneficioso para nuestro intestino, nuestra microbiota y se asocia con menor riesgo cardiovascular o de diabetes. Además, al contener más fibra también nos puede saciar más que otros cereales.
La publicación destaca que el consumo de quinoa no hará que la dieta sea más o menos saludable dado que esto dependerá de qué otros alimentos hagan parte de la misma, así que no hay mucha diferencia si se reemplaza el arroz integral con la quinoa o viceversa.
A nivel de preparación la quinoa se puede comer como un cereal de desayuno, preferiblemente sin azúcar añadido. También se puede usar como harina que sirve para hacer panes y otras comidas similares.








