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Octavio Daza Gámez, la continuidad genuina de un legado

Octavio de Jesús Daza Daza, el primogénito de Samuel Francisco “Chame” Daza Hinojosa y Palmina de Jesús Daza Maestre, quien había nacido en San Juan del Cesar, La…

Octavio de Jesús Daza Daza, el primogénito de Samuel Francisco “Chame” Daza Hinojosa y Palmina de Jesús Daza Maestre, quien había nacido en San Juan del Cesar, La Guajira, el 15 de abril de 1948. Escogieron sus padres a Patillal, como su segunda tierra, municipio de Valledupar, la tierra del maestro Rafael Escalona; ahí, llegó a los seis años, y ahí, comenzó a escribir su propia historia teniendo una guitarra como compañera.

El mundo vallenato recuerda siempre al compositor Octavio Daza, quien fue asesinado hace 42 años en Barranquilla, entre sus composiciones, se destacan y están vigentes: ‘El sentido de mi vida’ (grabada por Armando Moscote); ‘Sanandresana’, ‘Frente a mí’, (Diomedes Díaz); ‘Río Badillo’ (Los Hermanos Zuleta); ‘Oye tú’, ‘Nido de amor’ (Jorge Oñate); ‘Dime pajarito’, ‘Mi novia y mi pueblo’ (Binomio de Oro); entre otras. Las canciones de Octavio Daza perduran en los corazones de la gente.

El corazón de Octavio Daza encontró en Villanueva (La Guajira) a María Concepción Gámez Pareja, quien le regaló un hijo que no pudo conocer porque estaba viajando por Bogotá y Barranquilla. Él murió cuando su hijo tenía 19 días de haber nacido, el 24 de diciembre de 1979. Con el paso de los años este hijo de nombre Octavio Miguel, supo seguir de manera directa su línea musical. Octavio Miguel Daza Gámez, toda su vida ha llevado en alto no solo la bandera poética de su padre sino la fuerza de sus genes que se reflejan en su físico, pues es idéntico a él; hoy es un reconocido compositor, cantante y arreglista, el hijo de este recordado y célebre poeta.

Nació en Villanueva, heredando el estilo de composición de su padre; Octavio Miguel compuso su primera canción cuando tenía tan sólo ocho años y se usaba seudónimo para concursar en los festivales, se presentó como ‘El hijo del poeta’ al Festival Cuna de Acordeones de su natal Villanueva, donde fue declarado fuera de concurso con su canción ‘Trazando un camino’ ha sido ganador de muchos festivales de música vallenata, incluyendo su triunfo en el festival de la leyenda Vallenata.

Los compositores que defienden el vallenato auténtico, como Octavio Miguel Daza Gámez, a menudo comentan lo difícil que es competir con las exigencias comerciales de las disqueras actuales y las tendencias de las plataformas digitales; en varias entrevistas ha confesado que no es hombre de estar detrás de un cantante, que él prefiere ser el guardián genuino del legado de su padre a quienes los cantantes los buscaban por lo profundo y poético de sus canciones.

Octavio Miguel, quiere seguir siendo el guardián de nuestro folclor. Las nuevas agrupaciones y cantantes de la actualidad ya no graban el vallenato lírico, poético y costumbrista que compone Octavio miguel en representación de la Dinastía Daza; el mercado contemporáneo se inclina más hacia letras rápidas, sencillas, comerciales, lejos del costumbrismo, lejos de la esencia.

Este es Octavio Miguel Daza Gámez, el hijo de la ‘Chacha’, enemigo del alcohol y amante, de la sopa de mondongo, de la malangada; padre de tres hijos Octavio de Jesús, Tomás Gerónimo y Simón David; bachiller del colegio Roque de Alba de Villanueva, técnico profesional de equipo pesado para minería, egresado del Sena y estudiante de Música en la Universidad Popular del Cesar; orgullo de su tierra natal, Villanueva, Cuna de Acordeones.

Sólo en versiones Rey de Reyes lo veremos concursando a partir de ahora. Octavio Miguel Daza Gámez, ya que se coronó rey del concurso de Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata; por muchos años ha competido en los distintos certámenes que se realizan en el país y lleva ganados 200 de ellos, contando triunfos de primero, segundo y tercer puesto, incluido el Rey de Reyes del Pedazo de Acordeón, en El Paso-Cesar. Su meta, el gran reto, siempre fue el de ganarse al ‘papá de los festivales’, como él denomina, a su padre y hoy es una meta cumplida, dándose el compás de espera a la oportunidad de aspirar a la cima suprema: ser Rey de Reyes, en el Festival de la Leyenda Vallenata.

 

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