La Guajira es un territorio energético y peninsular, para explotarlo en turismo, industria, comercio, servicios, artesanía, transportes marítimos y fronterizos, agrícola-ganadero y con frutos de mar, peces y crustáceos, independientemente de las extracciones de minerales e hidrocarburos. No estamos mal de fuentes hídricas originadas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, complementado con represas, ríos y arroyos que nacen en el territorio guajiro; sin embargo el gran problemas que estamos padeciendo, que no es nada nuevo y de nunca acabar, es el servicio del suministro de agua y el de energía eléctrica, que no obstante ser deficiente, con constantes interrupciones, cada día se disparan las facturaciones a los usuarios que se ven en apuros con el pago del referido servicio, que los tiene al borde de la locura a comerciantes, víctimas de apagones.
El fenómeno de El Niño, tiene secos los ríos, generando escasez de agua, afectando el uso y consumo de personas, plantas y animales; con deterioro por causa de erosiones y degradaciones que degeneran el sistema ecológico, ocasionando desastres ambientales, con múltiples incendios que se prenden por acciones humanas: descuidos, faltas de controles reglamentarios e imprevisiones; correlacionadas, con altas temperaturas que producen recalentamientos generadores de incendios forestales que destruyen las vegetaciones, en especial los cultivos de alimentos, y producen la muerte súbita de animales que no logran escapar del fuego ardiente, de conflagraciones que arrastran con cantidades de hectáreas, dejando extensiones prediales en ruinas, las cuales requieren de inversiones y tiempo para rehabilitaciones. A todas las circunstancias negativas, súmele la deforestación para los negocios de madera y las minerías que contaminan agua, aire y tierra; infraestructuras de transportes e industrias.
La sequía tocó fondo en el Distrito Capital, Riohacha, antecedidos de otros municipios que vienen padeciendo la misma o peor calamidad, sin que se logre una solución definitiva a esta problemática, que vienen desde hace muchos tiempos, a punta de remiendos y mitigaciones someras e insuficientes, con el crecimiento poblacional, originando racionamientos en las distribuciones del agua a los hogares.
Esta situación, pasó de dos días de distribuciones semanales, hasta la suspensión del servicio por más de dos meses, teniendo que acudir a la empresa en busca de un carro tanque, luego esperar un turno superior de 4 días, irse al lugar donde despachan el agua, para forzarlo a llevarla o por el contrario, comprar un viaje de agua, que a última hora, incrementaron el 50% de precio que venían cobrando, valiéndose del estado de necesidad que padecemos. Para tener la suerte de jalar un poquito de agua del acueducto, se necesita colocar turbinas el día programado. Pero las cantidades de turbinas colocadas, también obstruye el servicio a los usuarios. Muchas personas pacientemente trasnochan recogiendo agua en costumbre eternizada.
A la crisis del servicio de agua, también hay que agregarle, interrupciones y suspensiones, de la energía eléctrica y las concentraciones basuras, que nos aleja de la competitividad, en las ofertas de planes y servicios turísticos, comparativos con lugares, que gozan de servicios públicos domiciliarios estables y en perfectas condiciones. Los operadores turísticos al igual, que algunos usuarios, les toca pagar por una factura de agua mensual que no recibe, además les toca si tienen disponibilidad económica, comprar entre dos a cuatro viajes de agua mensuales, cuyo valor individual puede oscilar entre $120 mil hasta $250 mil, de acuerdo a los metros cúbicos, cantidad o volumen del preciado líquido que venden los carrotanques, rebasando los presupuestos de gastos para hoteleros y gestores turísticos. Esto, que se abstienen de aumentar los precios de alojamiento por estar equilibrados y ajustados a tarifas comunes moderadas, sacrificando a pérdidas, por los gastos que conllevan los servicios de hospedaje y alojamiento.
Es menester resolver de plano la necesidad planificada, adoptar y materializar lo pertinente para dinamizar las operaciones de turismo en La Guajira y deje de ser efímera o turismo de paseo. En las condiciones en que nos encontramos, no será mucho lo que se le pueda jalonar al servicio de turismo, recreación y restaurantes; cuando estamos ubicados en penínsulas fronterizas, marítimas y terrestres, para atracción y comercio internacional, las cuales pueden utilizarse para compartir actividades culturales y deportivas, en relaciones binacionales y multinacionales. El turismo requiere además de ofertas y motivaciones, excelentes atenciones que agraden a los transeúntes y a la vez sirvan de medio multiplicador o propagandístico para invitar a viajar, conocer y departir en La Guajira. Es necesario que el turismo se promueva de manera programada en distintas ocasiones del año, ofreciendo diferentes clases de eventos, negocios, cultura, deportes, ferias etc.
No podemos seguir con un turismo improductivo, pasmado, atrofiado y soso, ya que disponemos los medios y formas para ser grandes. Todo depende del empeño colectivo y las acciones positivas que se emprendan conjuntamente agremiados: hoteleros, operadores turísticos, transportes aéreos y terrestres, operadores de gastronomía y garantías de seguridad entre otras. Es importante pedir apoyo al Gobierno nacional y compartir enlaces con agencias nacionales e internacionales; promotoras de viajes y turismo; pero se debe cumplir con estándares de protocolos sobre lo que se debe trabajar en cumplimiento de requisitos formales.








