El futuro energético de Colombia se está discutiendo hoy en La Guajira. Sin embargo, buena parte de la conversación sigue ocurriendo lejos de quienes más deberían participar en ella: los ciudadanos.
Mucho se habla de transición energética en Colombia y, especialmente, en La Guajira. Pareciera un lenguaje incorporado a la cotidianidad y, con ello, asumimos que la ciudadanía conoce de qué se trata y cómo puede hacerse realidad este propósito. Sin embargo, aún existen importantes brechas de información. No se trata únicamente de transformar la forma en que producimos y consumimos energía, sino de construir una visión de desarrollo que integre la sostenibilidad ambiental, el crecimiento económico, la innovación y la participación de las comunidades.
En ese contexto, La Guajira ha adquirido un papel protagónico en la agenda energética nacional. Resulta fundamental que ese liderazgo vaya acompañado de una ciudadanía informada, crítica y comprometida, capaz de participar activamente en las decisiones que definirán el futuro del Departamento. No podemos permitir que otros decidan el futuro de nuestro territorio ni asumir una posición pasiva frente a las decisiones que marcarán su desarrollo.
Precisamente por ello, uno de los debates que merece mayor atención ciudadana es la manera en que se armonizan los objetivos de conservación ambiental con los usos del suelo y las prioridades nacionales asociadas a actividades de utilidad pública. No se trata de proteger por proteger, sino de construir una visión de sostenibilidad que incorpore también criterios de desarrollo, reconociendo que somos un Departamento diverso, con vocación minera, agrícola y energética, entre otras.
En este escenario cobra especial importancia la Ordenanza 616 de 2025, mediante la cual la Asamblea Departamental de La Guajira promueve la apropiación del conocimiento sobre transición energética entre los jóvenes como una estrategia educativa y de desarrollo para el territorio.
La norma reconoce que la formación de las nuevas generaciones es un elemento esencial para consolidar una cultura de innovación, impulsando acciones como la investigación, la divulgación científica, el fortalecimiento de espacios pedagógicos y la articulación entre instituciones educativas, entidades públicas y otros actores del Departamento.
Asimismo, declara la última semana de julio como la Semana Departamental de la Transición Energética, concebida como un espacio para desarrollar actividades pedagógicas, científicas y comunitarias que acerquen este tema a la población estudiantil y fomenten la reflexión sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región.
Esta iniciativa adquiere una relevancia particular porque La Guajira reúne condiciones únicas que la convierten en un territorio estratégico para esta transformación. Su extraordinario potencial para el desarrollo de energías renovables, especialmente eólica y solar, se complementa con la presencia de recursos minerales estratégicos indispensables para las tecnologías que soportan estos procesos.

