El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre Irán al advertir que su país podría emprender ataques contra infraestructura clave si no se reabre el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado para este martes. La advertencia incluye posibles bombardeos a centrales energéticas y puentes, en medio de una creciente escalada militar entre ambas naciones.
El mandatario afirmó que, de no cumplirse la exigencia, “se desatará el infierno”, elevando el tono de un conflicto que ya completa varias semanas y mantiene en alerta a la comunidad internacional.
La tensión se da en un contexto de enfrentamientos directos y negociaciones frágiles, mientras Irán ha rechazado el ultimátum y advierte que responderá con represalias si es atacado.
El estrecho de Ormuz es clave en esta crisis debido a su importancia estratégica: por esta vía marítima circula cerca del 20 % del petróleo mundial, lo que lo convierte en un punto vital para el comercio energético global.
Un ataque de este tipo podría hacer que suban aún más los precios de la energía y el combustible, además de afectar las cadenas de suministro, en un momento en que ya se encuentran elevados.








