Un ambiente de fuerte inconformidad rodeó el inicio de la Asamblea General de Accionistas de Ecopetrol este viernes 27 de marzo en Corferias, en Bogotá, donde su presidente, Ricardo Roa, fue recibido entre abucheos, gritos y exigencias de renuncia antes de presentar su informe de gestión anual.
Durante la sesión, accionistas —en su mayoría minoritarios— manifestaron su rechazo a la continuidad del directivo, en medio de las investigaciones que enfrenta y que, según señalaron, afectan la confianza y el desempeño de la compañía. Incluso, algunos asistentes propusieron modificar el orden del día para incluir la discusión sobre su permanencia en el cargo; sin embargo, la iniciativa fue descartada con el 93,7 % de los votos.
La tensión se reflejó en constantes interrupciones y consignas como “¡Fuera!” y “corrupto”, dirigidas al presidente de la compañía.
En paralelo, el sindicato Unión Sindical Obrera (USO) ha incrementado la presión sobre la administración, advirtiendo posibles movilizaciones si la junta directiva no adopta decisiones de fondo. Su presidente, Martín Ravelo, alertó que la permanencia de Roa podría generar un deterioro reputacional con efectos financieros, especialmente ante una deuda cercana a los 30.000 millones de dólares, en su mayoría con acreedores internacionales.
La discusión sobre el futuro de la presidencia de Ecopetrol podría definirse en la próxima reunión de la junta directiva, prevista para el lunes, en medio de crecientes llamados a preservar la estabilidad y el gobierno corporativo de la principal empresa del país.








