La tragedia interrumpió los planes de vida de Alejandro José Ramírez Mejía, soldado profesional de 25 años, oriundo de Fonseca, La Guajira, quien falleció el pasado lunes 23 de marzo en un accidente aéreo en Puerto Leguízamo, Putumayo, cuando se preparaba para regresar a su tierra y contraer matrimonio este jueves 26 de marzo.
El joven había solicitado con anticipación un permiso para regresar a casa y formalizar su unión con Ivanna Molina, su compañera sentimental y madre de sus dos hijos, de 5 y 2 años. La ilusión de la ceremonia se desvaneció tras el siniestro del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en el que se desplazaba junto a otros militares y que se precipitó minutos después de despegar, dejando más de 60 víctimas.
Con profunda tristeza, su pareja recordó los últimos momentos compartidos: “Él no dejaba de llamarme para decirme te extraño, te amo y no veo la hora de casarnos. Él me hizo una videollamada como siempre y me dice: amor, nos vemos allá en el altar, pero no supe más nada”.
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Ramírez llevaba dos años de servicio, tiempo en el que veía en la institución una oportunidad para garantizar estabilidad a su familia, incluyendo a su madre, quien junto a sus seres queridos mantenía la esperanza de encontrarlo con vida tras la tragedia.
Hoy, familiares y allegados permanecen consternados por la forma en que se apagó la vida del joven, cuyos sueños quedaron inconclusos a escasos días de iniciar una nueva etapa junto a su familia.








