De acuerdo con la ONU, el derecho al agua potable y el saneamiento figura en la Convención sobre los Derechos del Niño, las resoluciones de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra. Es un derecho tan fundamental para la supervivencia de los niños como la comida, la atención médica y la protección contra los ataques. Sin embargo, desde el Estado de Palestina hasta Ucrania, Yemen y más allá, está demostrado que las crisis se están prolongando cada vez más y los conflictos suponen una amenaza para sistemas interconectados de servicios urbanos.
Con el fin de mejorar el acceso de los niños a agua potable limpia y salvar vidas en conflictos y crisis, Unicef insta a conseguir tres objetivos principales: detener los ataques contra el personal y las infraestructuras de agua y saneamiento, crear un sector de Wash que permita proporcionar servicios de agua y saneamiento de buena calidad de manera sostenida durante emergencias, y combinar respuestas humanitarias que salven vidas con el desarrollo de sistemas de agua y saneamiento sostenible para todos.
En el caso de La Guajira, el acceso al agua potable en comunidades vulnerables sigue aún como un problema sin resolver, a pesar de los esfuerzos que realizan las instituciones.
La empresa de Servicios Públicos de La Guajira, entre 2022 y 2025 ejecutó 63 proyectos de agua potable y saneamiento básico, que beneficiaron a 318.000 habitantes y generaron más de 5.000 empleos directos.
La crisis de agua cada día se prolonga más, por eso se valora el esfuerzo de las instituciones por avanzar en resolver esa situación a pesar de las dificultades que van desde la falta de recursos económicos como obras mal planificadas y otras sin concluir.
Por ello es necesario que las instituciones trabajen de manera coordinada para lograr que todos los guajiros puedan por fin gozar del servicio de agua potable, al tiempo que es urgente implementar campañas de sensibilización sobre la necesidad de cuidar el preciado líquido.