En la víspera del encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, el mandatario estadounidense aseguró este lunes que Petro ha cambiado “mucho su actitud” desde la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, y afirmó que espera tener “una buena reunión” con él en la Casa Blanca el próximo 3 de febrero.
Durante una rueda de prensa en Washington, Trump dijo que Petro “ha sido muy amable durante el último mes o dos” y que, aunque antes era crítico, “de alguna manera después de la redada en Venezuela se volvió muy amable”, en referencia a la operación militar estadounidense que llevó a la detención de Maduro en enero.
El presidente de Estados Unidos también anticipó que entre los temas clave de la agenda bilateral estará la lucha contra el narcotráfico, señalando que “cantidades tremendas de drogas salen de su país”, y reiteró su expectativa de que el diálogo con Petro sea provechoso para ambos gobiernos.
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Cambio de tono y expectativas del encuentro
Las declaraciones de Trump contrastan con episodios previos de tensión entre ambos mandatarios, en los cuales el presidente estadounidense había criticado duramente a Petro por temas como la lucha contra las drogas y la política exterior, e incluso había impuesto sanciones y revocado visas a funcionarios colombianos.
Sin embargo, en su intervención, Trump destacó que la actitud de Petro ha sido “más amable” en el último periodo y manifestó que ello influye positivamente en la dinámica de la reunión bilateral programada en la Casa Blanca. El mandatario estadounidense subrayó que tanto el narcotráfico como otros asuntos de seguridad y cooperación serán parte central del diálogo.
Contexto de la reunión en Washington
El encuentro entre Trump y Petro se produce en medio de esfuerzos diplomáticos por desescalar un año de desencuentros públicos entre Colombia y Estados Unidos, que incluyeron críticas mutuas sobre temas de política migratoria, combate al narcotráfico y acciones regionales tras la captura de Maduro.
La reunión del 3 de febrero representa una oportunidad para ambas partes de abordar temas de interés común, fortalecer mecanismos de cooperación y plantear compromisos sobre seguridad, desarrollo y estabilidad hemisférica, luego de un periodo de tensiones marcadas por una serie de declaraciones y medidas cruzadas entre los dos gobiernos.








