Las fuerzas militares de Estados Unidos anunciaron la incautación del petrolero Verónica en aguas del mar Caribe, como parte de una operación liderada por el Comando Sur denominada Operación Southern Spear, orientada a combatir actividades ilícitas relacionadas con el transporte de crudo sancionado.
En un mensaje divulgado en la red social X por el propio Comando Sur, se informó que el operativo se llevó a cabo antes del amanecer, sin incidentes, por marines y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, con apoyo del Departamento de Seguridad Nacional desde el portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78).
Según el comunicado oficial, el buque Verónica operaba desafiando la cuarentena impuesta por el entonces presidente Donald Trump a buques sancionados en el Caribe, y su incautación “demuestra una vez más la efectividad” de la operación.
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El operativo contó con el respaldo del Grupo Anfibio Listo de la Armada estadounidense, integrado por las naves USS Iwo Jima (LHD 7), USS San Antonio (LPD 17) y USS Fort Lauderdale (LPD 28), plataformas que las autoridades describieron como “listas y letales” en el marco de este despliegue marítimo.
Presión naval y campañas de incautación
Esta incautación se suma a una serie de acciones sostenidas por Estados Unidos en las últimas semanas contra buques petroleros que, según Washington, forman parte de redes que buscan evadir sanciones sobre el comercio de crudo venezolano y de otros países sancionados.
El Verónica es al menos el sexto buque incautado en este contexto desde finales de 2025, en el marco de la misma campaña, que incluyó la captura del petrolero Olina —antes conocido como Minerva M— y de otras naves como Marinera* y Sophia, igualmente interceptadas por fuerzas estadounidenses.
Las autoridades han destacado que estas operaciones forman parte de una política de cumplimiento de sanciones y de control de actividades ilícitas en el hemisferio occidental, con el objetivo de “defender la seguridad regional” y hacer valer la legalidad en el comercio marítimo energético.
Estados Unidos sostiene que estas medidas buscan garantizar que solo el petróleo coordinado de forma legal pueda ser transportado desde Venezuela, en respuesta al desarrollo de lo que las autoridades consideran una “flota fantasma” o redes de embarcaciones que intentan evadir la vigilancia internacional.
Este despliegue naval y las acciones de interdicción se producen en un contexto de presión más amplia sobre las rutas del petróleo venezolano y las sanciones internacionales, en un esfuerzo continuo por parte de Washington para controlar el flujo de crudo y combatir el comercio ilícito en el Caribe y la región.








