La región del Catatumbo, en Norte de Santander, se encuentra nuevamente bajo la lupa por hechos de violencia que involucran al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras estructuras armadas ilegales. En las últimas horas, al menos cinco uniformados de la Policía Nacional fueron secuestrados mientras regresaban de su permiso de fin de año, en hechos ocurridos en la zona rural del municipio de Tibú.
Según versiones preliminares, los patrulleros viajaban de civil y sin armas cuando el bus de servicio público en el que se desplazaban fue interceptado por hombres armados en el sector conocido como La Llana. Durante un retén ilegal, los sujetos obligaron a los pasajeros a descender del vehículo y, tras revisar sus teléfonos celulares, identificaron a los cinco policías, a quienes posteriormente se llevaron con rumbo desconocido. Hasta el momento no se ha confirmado su paradero ni su estado de salud.
Las primeras investigaciones apuntan a que integrantes del grupo armado ELN podrían estar detrás del secuestro, dado que esta estructura ha operado en el Catatumbo y ha sido señalada por prácticas similares. Las autoridades en la zona adelantan labores de verificación y coordinación para esclarecer lo sucedido y activar acciones que permitan la liberación de los uniformados.
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Región del Catatumbo
La situación se agrava en medio del contexto de violencia que vive el Catatumbo, donde grupos armados ilegales mantienen disputas territoriales y estrategias de control que afectan a la población civil y a la fuerza pública. En este contexto, el flagelo del secuestro ya ha dejado episodios de tensión en la región en años recientes, lo que refleja las dificultades persistentes para garantizar la seguridad y la libre movilidad en esta zona fronteriza del país.
Organizaciones comunitarias y sectores sociales han expresado su preocupación por estos hechos, que se suman al alarmante historial de violencia en la región, y hacen un llamado para que se intensifiquen las operaciones de seguridad que protejan tanto a civiles como a integrantes de la fuerza pública.
La situación de orden público en el Catatumbo sigue siendo crítica, y este nuevo episodio de secuestro no solo representa un ataque directo contra la Policía Nacional, sino también un reto para las estrategias de pacificación y control territorial en uno de los corredores más afectados por el conflicto armado en Colombia.








