El inicio de 2026 llega con ajustes económicos que comienzan a sentirse en los bolsillos de los colombianos. La fijación del salario mínimo en 2.000.000 de pesos, incluido el auxilio de transporte, no solo mejora el ingreso de los trabajadores, sino que también activa una cadena de incrementos en bienes y servicios regulados.
El aumento del 23% se refleja desde el 1 de enero en sectores como salud, vivienda y transporte, con alzas en copagos y cuotas moderadoras, aportes a salud, pensión y riesgos laborales, cuotas de administración, multas de tránsito, vivienda de interés social, servicios notariales, matrículas educativas en colegios y universidades y servicios domésticos.
A este panorama se suma el ajuste en los precios de los combustibles. Según la actualización más reciente de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), el galón de gasolina corriente subió 90 pesos, mientras que el diésel registró un incremento de 99 pesos, lo que incide directamente en los costos de movilidad y distribución en todo el país.








