El Ejército de Estados Unidos confirmó que la noche del lunes 22 de diciembre llevó a cabo un ataque en el océano Pacífico contra una embarcación que, según inteligencia estadounidense, operaba en rutas de narcotráfico internacional, informó el Comando Sur
El ataque fue ordenado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y ejecutado por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, que realizó un “golpe cinético letal” contra un buque de bajo perfil en aguas internacionales, dejando un hombre fallecido en el lugar.
Según la información oficial, la embarcación estaba transitando por rutas conocidas del narcotráfico en el Pacífico Oriental y participaba en operaciones relacionadas con el tráfico de drogas, aunque no se detalló la evidencia específica con la que se vinculó al barco con esas actividades.
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Detalles del ataque y contexto operativo
El comunicado publicado por el Comando Sur de Estados Unidos en redes sociales indica que la operación se realizó el 22 de diciembre bajo la dirección de Hegseth y forma parte de la denominada operación Southern Spear, una campaña militar y de vigilancia lanzada en 2025 para “detectar, interrumpir y degradar las redes criminales transnacionales y marítimas ilícitas”.
La acción tuvo lugar en aguas internacionales del Pacífico Oriental, en una zona donde, según las autoridades estadounidenses, se registra tránsito de embarcaciones vinculadas a operaciones de narcotráfico. El objetivo fue descrito como una “low-profile vessel” (embarcación de bajo perfil), un término que en el contexto militar se refiere a barcos rápidos y pequeños que se utilizan comúnmente para el transporte de drogas. (DVIDS)
Repercusiones y debate internacional
Este tipo de ataques se produce en medio de una serie de operaciones similares emprendidas por fuerzas estadounidenses tanto en el Caribe como en el Pacífico desde hace varios meses, bajo la justificación de combatir el narcotráfico transnacional. Críticos han cuestionado la legalidad de estas acciones, argumentando que no siempre se presenta evidencia pública clara de la participación de las embarcaciones atacadas en actividades ilícitas y señalando riesgos de posibles violaciones al derecho internacional.
Además, el uso de términos como “narco-terrorista” por parte de las autoridades estadounidenses para describir a los ocupantes de estas embarcaciones ha generado debate sobre las implicaciones jurídicas y políticas de clasificar a presuntos traficantes dentro de marcos antiterroristas sin procesos judiciales claros.
Hasta ahora, autoridades de los países de la región no han confirmado si el ataque del 22 de diciembre afectó a ciudadanos de sus territorios ni han emitido pronunciamientos oficiales sobre el hecho. Las operaciones militares estadounidenses en estas zonas suelen suscitar atención regional por sus posibles efectos en la soberanía marítima y en las relaciones bilaterales con países como Venezuela, Colombia y otras naciones del Caribe y el Pacífico.








