Este cuatro de agosto se celebró el Día del Periodista en Colombia, quienes siguen trabajando en medio del fuego en muchas regiones del país, así lo revelan las cifras que maneja la Fundación Para la Libertad de Prensa -Flip-.
El panorama es bastante desalentador, sin embargo, los periodistas se sobreponen y continúan con su trabajo diario de mantener informada a la comunidad de lo que ocurre en sus territorios.
La Guajira no escapa a ese fenómeno cuando se conoce de casos de intimidación, amenazas y presiones institucionales.
La Flip documentó que entre el 1 de enero hasta el 2 de mayo de este 2025, se registraron 57 amenazas y el asesinato de un periodista, Óscar Gómez Agudelo. Además del aumento de las intimidaciones, los casos de acoso judicial, las campañas de desprestigio por parte de funcionarios públicos, así como el debilitamiento económico de los medios.
Un informe de la Fundación para la Libertad de Prensa en alianza con Cifras y Conceptos denominado ‘Cómo se vive y se sobrevive al periodismo en Colombia’, revela que el periodismo en el país no solo está precarizado, está emocionalmente agotado.
Las condiciones laborales, los modelos de negocios, las presiones institucionales y las distintas violencias están erosionando una profesión que es fundamental para la democracia, se indica en el informe.
Puntualizan que, sin acciones concretas, estructurales y diferenciadas, se corre el riesgo de que el desgaste se convierta en una forma silenciosa de censura.
El resultado señala una radiografía del oficio preocupante pero, a su vez, naturalizada: además de enfrentar balas y censura directa, el periodismo colombiano también lidia con jornadas eternas, salarios bajos, amenazas invisibles, métricas inalcanzables y un peso emocional que llevan en silencio. Por ejemplo, el 72% de las y los encuestados aseguró que ha experimentado algún tipo de desgaste emocional como consecuencia directa de su labor periodística.
Por otra parte, las causas principales de estrés se encuentran en la falta de estabilidad económica (73%), los contratos temporales y los bajos salarios (40%), y la exposición a contextos de conflicto armado o violencia (38%), esa tendencia se refuerza al analizar las tres condiciones laborales que más les afectan: los salarios insuficientes (80%), la ausencia de contratos estables (77%) y los horarios prolongados sin descanso adecuado (71 %).
El informe va más allá, al considerar que el modelo digital y la irrupción de la inteligencia artificial han incluido nuevas tensiones. A pesar de que buena parte de las y los trabajadores de medios ve esto como una oportunidad, la dependencia de métricas algorítmicas y la baja apropiación tecnológica refuerzan la lógica de la sobreproducción, imponen nuevas formas de presión emocional y restan valor al contenido crítico. En ese sentido, el periodismo corre el riesgo de someterse a criterios de visibilidad y rentabilidad por encima de los principios editoriales.