La ciudad de Cali se prepara ante la posible llegada de al menos mil colombianos deportados desde Ecuador, quienes cruzaron recientemente el puente Rumichaca tras ser liberados por el gobierno de Daniel Noboa. Muchos de estos connacionales cumplían condenas en cárceles ecuatorianas y regresan al país sin restricciones judiciales, salvo unos pocos que presentan requerimientos legales en Colombia.
De acuerdo con las autoridades locales, solo una decena de los repatriados serían retenidos por estar vinculados a investigaciones o tener circulares judiciales vigentes. El resto quedará en libertad tras cumplir un proceso migratorio básico y una verificación de antecedentes por parte de la Policía Nacional y Migración Colombia.
La principal preocupación de las autoridades en Cali no radica en el hacinamiento carcelario, sino en el impacto que esta masiva llegada podría tener sobre la seguridad de la ciudad. Por ello, se están coordinando esfuerzos con el Inpec y otros entes judiciales para garantizar el debido seguimiento a estos ciudadanos y prevenir cualquier riesgo.
El secretario (e) de Seguridad de Cali, Álvaro Pretel, enfatizó que el respeto por los derechos humanos de estas personas será prioritario, al tiempo que se trazan rutas claras para su recepción y eventual inclusión en el sistema judicial colombiano, en caso de ser requerido.








