Decenas de ciudadanos venezolanos quedaron varados este viernes en el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta a Cúcuta (Colombia) con San Antonio del Táchira (Venezuela), tras la sorpresiva…
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Decenas de ciudadanos venezolanos quedaron varados este viernes en el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta a Cúcuta (Colombia) con San Antonio del Táchira (Venezuela), tras la sorpresiva implementación del cierre de fronteras por parte del gobierno venezolano. La medida, adoptada por motivos de seguridad ante las elecciones regionales y parlamentarias que se celebrarán este domingo, tomó desprevenidos a muchos viajeros.
Con maletas en mano y visibles muestras de angustia, los ciudadanos afectados afirmaron desconocer el cierre, que entró en vigencia a la medianoche del viernes y se extenderá hasta el lunes 26 de mayo. “Es injusto que hagan este cierre anticipado. Vengo desde Aguachica con mi hija para regresar a casa en Barinas y no tengo dónde quedarme en Cúcuta”, expresó Dilia Olivares, una de las tantas personas bloqueadas en el paso fronterizo.
Aunque se mantiene activo un corredor humanitario, únicamente están autorizados los cruces por razones médicas comprobadas. Así lo confirmó una paciente oncológica que logró ingresar a Colombia tras presentar su orden médica, uno de los pocos casos permitidos por la Guardia Nacional Bolivariana.
La situación ha generado desconcierto y desesperación, especialmente entre quienes llevaban días viajando para reunirse con sus familias en Venezuela. Tal es el caso de Diego Rafael Rojas, quien tras pasar cuatro meses en Bogotá intentaba regresar a su hogar en Maracay: “Vengo viajando dos días y no sabía que no había paso”.
Mientras en el Puente Simón Bolívar reinaba el caos y la incertidumbre, en el Puente Francisco de Paula Santander —que conecta Cúcuta con Pedro María Ureña— la escena era más tranquila, aunque igual de restringida: vallas cerraban el paso y advertían la medida.
El gobierno venezolano justificó el cierre de sus fronteras terrestres, aéreas y marítimas como una acción necesaria para “garantizar la normalidad del proceso electoral” y evitar posibles amenazas a la seguridad del país. La decisión, respaldada por los ministerios de Defensa e Interior, busca “resguardar la inviolabilidad de las fronteras”, en un contexto marcado por denuncias sobre supuestos intentos de sabotaje por parte de mercenarios extranjeros.
Por ahora, las autoridades colombianas han confirmado que no hay posibilidad de paso, salvo en casos excepcionales, mientras decenas de ciudadanos permanecen atrapados entre dos países y a la espera de una pronta reapertura.