Para garantizar el derecho a la identidad de personas pertenecientes a grupos étnicos, salvaguardar los saberes ancestrales asociados a la partería afro del Pacífico y reconocer la autonomía…
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Para garantizar el derecho a la identidad de personas pertenecientes a grupos étnicos, salvaguardar los saberes ancestrales asociados a la partería afro del Pacífico y reconocer la autonomía de los pueblos y comunidades indígenas del país, la Registraduría Nacional y el Dane autorizaron a parteras y parteros certificar los nacimientos ocurridos en sus territorios.
La medida fue adoptada a través de las circulares conjuntas 001, 002 y 003 de 2025, para las comunidades ubicadas en los departamentos de Amazonas, Magdalena y La Guajira.
La decisión tiene como objetivo continuar garantizando el derecho a la identidad de personas pertenecientes a grupos étnicos, salvaguardar los saberes ancestrales asociados a la partería afro del Pacífico y reconocer la autonomía de los pueblos y comunidades indígenas del país.
La decisión de ambas entidades beneficia también a las comunidades indígenas de La Guajira, en el caso del pueblo wayuú la partería es un ejercicio predominante para las mujeres, como muy bien lo afirma la pediatra wayuú, Ileana Curiel.
Su sabiduría se basa en el conocimiento heredado y en una profunda conexión con su entorno natural. Utilizan hierbas medicinales, prácticas de sanación y recomendaciones basadas en la observación de la naturaleza para asegurar que las madres y los recién nacidos reciban cuidados adecuados durante y después del embarazo, plantea la médica.
Además que en la cultura wayuú, la partería es una labor sagrada y de gran reconocimiento. Las parteras no sólo asisten en el parto, sino que también acompañan a la madre durante todo el embarazo, proporcionándole apoyo emocional y físico.
Aunque la partería wayuú abarca diversas funciones y roles, no existen muchos documentos académicos que clasifiquen formalmente estos roles de manera específica.
Con las autorizaciones otorgadas, la Registraduría Nacional y el Dane, atienden la necesidad de las comunidades indígenas de contar con un mecanismo para certificar los hechos vitales que ocurren en sus territorios.
Además eliminan las barreras que se presentan para la inscripción de los nacimientos en el registro civil.
De esa manera, las poblaciones indígenas acceden a sus derechos fundamentales y a los servicios sociales que brinda el Estado colombiano.