En lo que va transcurrido de enero a junio de 2024, en el Departamento de La Guajira se han hallado ocho cuerpos desmembrados y metidos en sacos, de estos cinco se han encontrado zona rural de Dibulla, dos en los corregimientos del Distrito de Riohacha y uno en el municipio de Barrancas, al sur del Departamento.
El primero de estos hallazgos ocurrió el domingo 4 de febrero en el Corregimiento de Papayal jurisdicción cerca de la comunidad Lutamana, zona rural de Barrancas, en donde encontraron el cuerpo de Andriu Castro Torres, de 22 años de edad, quien era residente en el municipio de Fonseca, se encontraba desaparecido por lo que hallado con evidente signos de violencia.
El segundo hallazgo se registró el lunes 12 de febrero a la altura del kilómetro 50+460 en la vereda Pelechúa, jurisdicción del corregimiento de Tigreras – Riohacha, allí se encontraba el cuerpo de Alejandro Isaac Castro Payares, de 30 años de edad, dentro de costales, con signos de tortura y varios disparos.
El tercer hallazgo se presentó el pasado 19 de marzo en cercanía a Tabaco Rubio, en el corregimiento de Matitas, Francisco Salinas Corrales, de 40 años de edad, mejor conocido como “Postica”, residente del barrio San Jorge de la ciudad de Santa Marta.
Moradores de la zona, quienes al notar la presencia de las bolsas las revisaron y encontraron el cuerpo. Este presentaba evidencia de tortura, algunas quemaduras y un disparo a la altura de la cabeza.
El cuarto hallazgo se presentó la mañana del domingo 31 de marzo en la vereda San Salvador del corregimiento de Mingueo, zona rural del municipio de Dibulla, allí fueron encontrados los cadáveres desmembrados de Claudia Patricia Borrego Charris, de 29 años de edad aproximadamente y Samuel Eduardo Cárdenas Frech, de 30 años de edad, ambos nativos de Santa Marta, ellos fueron identificados luego de ser llevados a medicina legal en Santa Marta.
El quinto hallazgo se registró la mañana del miércoles 29 de mayo en el paraje turístico de Las Gaviotas corregimiento de Palomino – Dibulla los sacos tenían escritos “Por sapos y colaboradores de la Sijín”, los cuerpos estaban desmembrados y fueron llevados a la ciudad de Santa Marta para su identificación.
A los pocos días se logró por medio de Medicina Legal y los análisis correspondientes que se trataban de Damián Alfonso Peralta Pacheco, conocido como ‘El Fresa’, residente de Taganga, y Carlos Eduardo Escalante, conocido como ‘El Chino’, oriundo de Venezuela.
Las investigaciones adelantadas por las autoridades revelaron que Damián Peralta era un viejo conocido para las autoridades, teniendo en cuenta que en la base de datos de antecedentes judiciales tenía anotaciones por los delitos de tráfico, fabricación de estupefacientes y concierto para delinquir.
Mientras que el último hallazgo, se presentó la mañana del jueves 20 de junio a la altura del kilómetro 5 de la vía Palomino – Mingueo, zona rural del municipio de Dibulla, en este sitio fue encontrado el saco con el cuerpo desmembrado que fue llevado a la morgue de Medicina Legal de Santa Marta, en donde lograron identificarlo.
El cuerpo desmembrado era de Isaías de Jesús Acosta Cruzate, de 31 años de edad, nacido en el departamento de Bolívar y estuvo algún tiempo radicado en Barranquilla y en la ciudad de Santa Marta más exactamente en el barrio María Cecilia que colinda con la Troncal del Caribe.
Según las investigaciones de las autoridades esta persona contaba con múltiples anotaciones judiciales por los delitos de: concierto para delinquir, hurto, porte ilegal de arma de fuego y homicidio. Fue por este último delito que fue capturado en enero de 2019 en Barranquilla tras acabar con la vida de un hombre en el barrio Villa Concord.
Asimismo, las investigaciones siguen su curso para poder determinar los móviles de cada uno de estos crímenes, sobre todo, los que han ocurrido en las zonas rurales del Distrito de Riohacha y del municipio de Dibulla, los muertos que se hallaron en similares circunstancias dentro de bolsas y sacos.
La ciudadanía exigen a las autoridades ejercer control en las vías, porque deben hacer las investigaciones para poder determinar cómo logran pasar los cuerpos desmembrados por la vía y traerlos a La Guajira para dejarlos, pasando por diferentes puntos de control de la fuerza pública y no son detectados.








