El recuerdo de una joven mujer con metas por cumplir sigue impregnado en una fotografía que guardó sigilosamente Zoraida Martínez Epiayu, madre de Jessuris Zoreima López Martínez, luego de cumplirse 9 años con 29 días de aquel 7 de marzo del 2015 cuando se perdió su rastro al ser reportada como desaparecida. Hasta la fecha, las autoridades no han podido resolver el caso, a pesar de las numerosas conjeturas.
Hoy, luego de tantos años transcurridos, su madre aún mantiene la esperanza de volver a ver a su hija. Aunque en algunos momentos flaquea ante la ausencia de tanto tiempo sin saber de ella, recuerda que teniendo vida tiene la firme convicción de que volverá a ver a su hija entrar por la puerta principal de su vivienda y poder estrecharla entre sus brazos como su última letanía de consolación.
Zoraida toma entre sus manos esas fotografías en donde se observa a una joven alegre, con mirada profunda, y dice sentir nostalgia. Pero también nace en ella la pregunta: «¿Y dónde está mi hija Jessuris?», luego de recibir la misma respuesta cada vez que iba a conocer del caso de la joven en la Fiscalía General de la Nación: «He perdido la cuenta de las veces que me dicen que aún avanzan las investigaciones, pero nunca me dan respuesta de dichos avances».
El caso de la desaparición de la joven Jessuris Zoreima López Martínez sería uno de los tantos que no se han podido resolver en materia de personas desaparecidas en el Departamento.
Al consultar con una fuente dentro de la Fiscalía seccional La Guajira, esta expresa que el caso aún está abierto y en investigación, no hay indicios de dónde puede estar la joven ni qué ocurrió, ya que no hay información debido a que la última persona que la vio salir fue su expareja, quien fue asesinado a los pocos días de ser reportada como desaparecida.
Jessuris estudiaba séptimo semestre de salud ocupacional en la Universidad de La Guajira. Trabajaba como auxiliar de enfermería en Coomeva – Riohacha y era madre de un niño de tres años que en la actualidad tiene 13 años.
Juan Carlos García López, padre del menor, de quien la joven madre se había separado, pero con el que mantenía una relación social por el hijo de ambos, fue el último que la vio el día de su desaparición, a los días, fue hallado muerto en su vehículo por el sector de la Cachaca II de Riohacha.
Zoraida relata que ese día 7 de marzo de 2015 su hija acudió a la casa de los padres de su expareja en el barrio Villa Los Deseos, a bordo de un mototaxi desde su vivienda ubicada en el barrio Comunitario. Allí supuestamente el hombre la esperaba para entregarle un dinero para la compra de los uniformes del niño y unos medicamentos que él necesitaba. Sin embargo, ella salió de ese lugar, y desde ese entonces el paradero de la joven enfermera es incierto.
«Nosotros buscamos al conductor de la motocicleta y efectivamente nos llevó hasta la casa de los padres de su expareja, es allí donde la dejó. Al recibir toda la información ofrecida por Juan Carlos, decidí ir a la Fiscalía para reportarla como desaparecida, pero allá nos dijeron que teníamos que esperar 72 horas; lo más trágico para nosotros es que el 9 de marzo, a sólo dos días de no saber de ella, encuentran a Juan Carlos muerto», dijo la madre de Jessuris.
«Desde ahí no sé nada de mi hija, para mí a pesar de estos 9 años, cada maña-na es como el primer día que no sé nada de Jessuris», dijo Zoraida, quien, a pesar del tiempo, aún tiene su esperanza intacta de volver a ver a su hija y poder estre-charla en sus brazos para decirle que cada momento anhelaba el reencuentro. «He sido fuerte, ya que tengo una parte de ella conmigo que es su hijo, pero me hace mucha falta», dijo.








