En esta ocasión la pluma dorada plasma su tinta fina y espesa en la líneas de las paginas en blanco, inspirada en la tierra que fue mencionada por primera vez en 1533 por Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, mientras que la costa de Colombia fue avistada por primera vez en 1499 por el español Alonso de Ojeda. (Villalón Donoso, 2000, p. 1-2).
Hermosa tierra costera a la que, también llaman la Arenosa o Curramba la Bella, no se puede negar que esta es una de las principales ciudades de Colombia y un destino turístico de referencia para locales y extranjeros, pues esta tierra ha sabido adoptar a hijos ilustres, que se establecieron allí para dar lo mejor de sí. En este caso, a esta pluma le honra destacar a una dama, a una distinguida poeta, gestora cultural, social y política, quien nos cuenta que para llegar al punto donde está, la vida espiritual ha sido su principal aliado. Dios ha sido su guía, ya que como todo héroe le ha tocado transitar por caminos pedregosos, dolorosos, pero también gratificantes.
Con su madre y su única hija, nacida en la Arenosa, la cual estuvo con ella hasta los 15 años, sabe que desde el cielo es su ángel y que la acompaña en su recorrido terrenal, ganándose grandes seres humanos, pero también, a compañeros de trabajo, de luchas y batallas, entre ellos los comerciantes y empresarios del Centro de Barranquilla, Barranquillita y ‘El Boliche’, y sus colaboradores, un selecto grupo de periodistas, de escritores, familiares y amigos, que sin ellos, no hubiese sido posible este transitar por la vida.
Ella es Dina Luz Pardo, nacida en Sucre, pero con corazón barranquillero, una mujer que ha sabido leer las páginas de su vida y viene escribiendo que en esta ciudad, donde el río Magdalena termina su largo recorrido, es cuna de grandes músicos, literatos y pintores. Además, es escenario de una de las fiestas más importantes del país, el Carnaval de Barranquilla.
Dina Luz Pardo ha sabido recibir de Barranquilla lo que esta le ha dado, lo que la impulsa cada día para servirle. Desde hace dos décadas lleva a esta ciudad metida en la piel y en el alma: la sufre, la llora, la recorre, la poetiza, pero también sonríe por las cosas buenas que le pasan, con la conciencia de que falta mucho por mejorar.
Dina ama a Barranquilla, por eso la defiende vehemente, por esto ha sido, en ocasiones, vituperada, atacada, amedrentada, amenazada… pero no se ha dejado intimidar, ni ha desistido, porque su voz y su nombre hacen parte de su identidad en defensa de su amada ciudad. Su llamado siempre ha sido a que se hagan bien las cosas y que se le dé la importancia del caso a la comunidad.
Algunas de las luchas de Dina Luz que podemos mencionar han estado enfocadas en los siguientes temas:
- Acciones contra la inseguridad que reina en la ciudad.
- El alto costo de la tarifa de energía, ineficiencia en algunos sectores y abusos por parte de operarios de la empresa prestadora, como nuestra lucha fehaciente contra el cobro de las pérdidas, que no es otra cosa que la energía que se roban otros.
- Insistir, persistir y no desistir, en el anhelo de la recuperación integral del Centro: a). Erradicación de basureros a cielo abierto o puntos críticos como le llaman. b). Regulación del biciclocismo. c). Reorganización del espacio público. d). Reconstrucción de la malla vial.
- La atención especial de Barranquillita: poco se ha avanzado porque la solución de fondo es subir el nivel del islote, ya que actualmente el nivel del río está por encima de este y por ello siempre habrá inundaciones. Hay que apostarle a la solución definitiva y con todo ello, entre tanto, podemos avanzar en otros aspectos.
- El desarrollo de una verdadera, amplia y efectiva política para el habitante de la calle. No es justo para ellos que no se les brinde atención integral, ni es justo para quienes viven y trabajan en el Centro como para los compradores, encontrar sus heces en andenes, bulevares y plazas, o verlos consumir sustancias alucinógenas y prácticas de sexo a plena luz del día; riñas entre ellos, quienes, además, tienen el espacio público como centro de reciclaje y dormitorio, generando percepción de inseguridad, desaseo, abandono; entre otros aspectos relacionados con la familia, los jóvenes, las mujeres y el sector cultural de la ciudad.
Reitera, que en este punto donde ésta, tomó la decisión de continuar sirviéndole a esta ciudad, a la cual llama su segunda ‘matria’, pero para lograrlo, requiere de la confianza de los barranquilleros, ya que mientras Dina siga viviendo en el pulmón de Barranquilla, su Centro será pieza fundamental para seguir luchando y dando lo mejor de sí, así como somos, ella lo viene haciendo.







