“Aún la Policía no ha entregado el informe de lo sucedido luego de 13 días”, informó Ricardo Vargas, primo de Eduardo Luis Martínez Vargas, de 29 años, natural de Valledupar, quien fue asesinado en un hecho de intolerancia cuando fue brutalmente golpeado por un grupo de personas que manifestaban que minutos antes intentaba cometer un hurto a una residencia, situación que familiares alegaron ser totalmente falsa.
Los hechos se presentaron a las 11:30 de la mañana del jueves 30 de marzo en el barrio Las Mercedes del municipio de Uribia, donde el joven al parecer bajo un delirio de persecución sale corriendo de la residencia y sube en el techo de una vivienda, cae al suelo y los vecinos del sector alegaron que estaba hurtando.
“Él desde hace tiempo tiene ese problema, pero es lamentable que la comunidad lo haya tomado como un ladrón y lo golpearan brutalmente”, dijo el primo del fallecido.
“Necesitamos que se esclarezca lo sucedido porque mi primo no era un delincuente, llegó el 18 de enero en búsqueda de oportunidades laborales, estaba a punto de trabajar con un funcionario de la Alcaldía, habían dicho que su muerte se dio porque se cayó de un techo y la Policía nunca reportó lo sucedido, el cuerpo de mi primo nos los entregó después que recibió esa golpiza, es por eso que necesitamos que se aclare esto porque no era un delincuente”, reseñó Ricardo Vargas.
El familiar del ahora occiso exige a las autoridades que se les den todo el reporte necesario de lo sucedido para poder proceder jurídicamente, ya que él no estaba en malos pasos y solo quería trabajar para mantener a sus cuatro hijos que residen en la ciudad de Valledupar. “Hay muchas inconsistencia sobre lo que realmente sucedió, no habíamos hecho nada público hasta ahora, en vista de que no vemos respuesta por parte de las autoridades, no queremos que este caso de nuestro familiar quede así, exigimos que todo se esclarezca”.
Ricardo Vargas señaló que Eduardo Luis Martínez Vargas vivía en el barrio La Nevada de Valledupar, era técnico en salud ocupacional en el Sena, estaba a la espera de entrar a la Policía Nacional en Corozal, Sucre, y tenía conocimientos en fotografía. “El cuerpo de mi primo fue llevado por su familia a su ciudad de origen, donde le dieron cristiana sepultura”.








