Por: Osvilder Pérez Ustate
Ya comenzaron los rumrum de las candidaturas a la Alcaldía de Albania, mucha azúcar, poca vitamina; ya se ve el tierrero que se levanta, traen a los Casasola, familia mayoritaria en la política, es importante identificarlo porque es triste decirlo, es la única escuela de formación política que existe, no solo en Albania, en toda la Guajira por decir algo.
Los Casasola son ante todo solución, los mesías salvadores encarnados, los dioses-ídolos de carne, huesos y barro que son iguales a ti y de pronto con menor conocimiento, pero son así; eso sí, ellos solo comen en su plato, ellos solo son colectivos en elecciones, pero cuando están montados son el señor (a), el dueño (a); ya no los vuelven a ver caminando las calles hasta cuando vuelven a ser nada.
Pero lo más lamentable es el sistema de medir para elegir del electorado que no es el conocimiento, la experiencia, su visión-propuesta al electorado, sus valores y principios, su pensamiento si es colectivo o personalista; no, es el que más tenga plata; ¿Ustedes sí creen que una persona que va dirigir a un municipio, el futuro de todos, el bienestar colectivo, lo elijan por solo el que más plata tenga? y ¿tu futuro dónde queda?; entre más invierta plata más tiene que recuperar; esa no la ve el pueblo, ¿tu bienestar dónde queda?. Es posible que se escuche decir: “gane, el que gane si no trabajo no como”; a estos ciudadanos se le olvidan otras cosas: la inseguridad, la salud, la educación de sus hijos, la falta de empleos y ahora una nueva la inseguridad alimentaria, lo que viene es hambre.
Esa mentalidad, ese pensamiento es la que hay que acabar, transformar a una nueva mentalidad, un nuevo pensamiento, a una nueva formación política; ¡Ya basta de construir egolatría; en pleno siglo XXI y todavía con esa cultura política del señor y el siervo.
¿Quién ha dicho que un municipio se construye a base de una persona?; ¡Un municipio es una construcción colectiva!. ¿Vamos a construir a partir de los Casasola, los todo es para mí?. En la fiesta de las elecciones, unos se visten con el disfraz del cambio, pero son más continuistas que el continuismo, el cambio ególatra, personalista; no conocen ni digieren el concepto colectivo, participativo, todo es para ellos y su círculo cercano cerrado; el cambio es el disfraz; otros se ponen el disfraz con el derecho propio, representan el poder gubernamental, son los herederos ¿Los herederos de qué?
Otros se ponen el disfraz del regionalismo yo soy de aquí, ese es mi derecho; pero cuando se montan se le olvidan de los paisanos y otros se ponen el disfraz del amiguismo o familiarismo, el yo tengo muchos amigos o familia; pero cuando se montan se les olvidan los amigos y los familiares, ellos son simples electores. Se disfrazan de luz para engañar, pero son oscuridad; los guía es un propósito personal, no colectivo, son pues los Casasola; que convierten una fiesta electoral en una fiesta de disfraces.
Construir proyecto político sobre una persona es lo peor que puede ocurrir; es la garantía de 4 años de engaños y 365 días de resentimientos, hambres, miedos, inseguridad y miseria humana. Cambio significa que lo que no existe, exista; no que siga lo que existe con otro nombre-cambio; en Albania cambio significa oportunidades económicas independientes para que exista libertad política de elegir; ya no se elegirá más por necesidad, sino que se tendrá autonomía para elegir como sucede con muchos trabajadores del Cerrejón que eligen a consciencia; que existan fuentes de desarrollo, mejoramiento de la calidad de vida de nuestros residentes; tenemos que cambiar esa mentalidad del poder para asegurar los derechos de todos.
Albania se merece un mejor futuro, un mejor destino, igual que sus corregimientos y veredas. ¡Hagámoslo por primera vez!








