A lo largo de la historia han existido diferentes formas de gobernar a los pueblo o administrar el poder, unos para bien y otros para mal. Hoy aparece en escena una nueva y peligrosa forma de tiranía, en la que el pueblo renuncia al uso de la razón o pensamiento crítico, sometiéndose voluntariamente a vivir bajo el imperio de la emotividad y sentimiento acrítico, lo que puede ser llamado: “Patocracia”, del Griego pathos, “sentimiento, dolor, sufrimiento”; y kratos, “poder, control”, el poder ejercido desde esa realidad.
Se trata de un sistema de gobierno creado por una pequeña minoría patológica que toma el control de una sociedad de personas normales. Una forma totalitaria de gobierno en la cual el poder político absoluto está en manos de una élite psicopática, y su efecto sobre la gente es tal que la sociedad entera está dirigida y motivada por valores puramente patológicos.
Una patocracia puede tomar muchas formas y puede insinuarse de forma encubierta como una ideología o un sistema aparentemente justos. De esta manera, puede enmascararse bajo el disfraz de una democracia o teocracia, o bien en forma de regímenes más opresivos.
Por acá les dejo algunas de sus principales características:
1. Supresión del individualismo y la creatividad.
2. Empobrecimiento de los valores artísticos.
3. Empobrecimiento de los valores morales; una estructura social basada en el interés propio y el ventajismo (n. del t. «upmanship»), en lugar del altruismo.
4. Ideología fanática; frecuentemente una forma corrupta de una ideología viable y válida se convierte en un ‘troyano’, pervertido a su forma patológica, con poco parecido a la substancia del original.
5. Intolerancia y sospecha de cualquiera que sea diferente, o que no esté de acuerdo con el estado.
6. Control centralizado.
7. Corrupción generalizada.
8. Actividades secretas en el seno del gobierno, pero vigilancia de la población general. (En contraste, una sociedad sana tendría procesos de gobierno transparentes, y respeto por la privacidad del ciudadano individual).
9. Gobierno paranoide y reaccionario.
10. Legislación excesiva, arbitrara, injusta e inflexible; el poder de la toma de decisiones es reducido/eliminado de la vida cotidiana de los ciudadanos.
11. Una actitud de hipocresía y desprecio, demostrada por las acciones de la clase dirigente, hacia los ideales que dicen seguir, y hacia los ciudadanos que dicen representar.
12. Medios de comunicación controlados, dominados por la propaganda.
13. Desigualdad extrema entre los más ricos y los más pobres.
14. Uso endémico del razonamiento psicológico corrupto, tal como la paramoralidad, pensamiento conversivo y doble discurso.
15. Gobierno por la fuerza y/o por el miedo al uso de la fuerza.
16. La gente es considerada como un ‘recurso’ para ser explotado (de donde procede la expresión «recursos humanos»), en lugar de individuos con valor humano intrínseco.
17. La vida espiritual se restringe a esquemas inflexibles y adoctrinadores. Cualquiera que intente ir más allá de esos límites es considerado hereje o loco, y por tanto, peligroso.
18. Las divisiones arbitrarias entre la población (clase, etnia, credo) son inflamadas para convertirse en conflicto mutuo.
19. Supresión de la libertad de expresión – debate público, manifestación, protesta.
20. Violación de los derechos humanos básicos, por ejemplo: restricción o denegación de necesidades vitales básicas como el alimento, el agua, el abrigo; detención sin cargos; tortura y abuso; trabajo esclavo.
Sin lugar a dudas, nuestro país necesita un cambio, ahora estamos en un momento crucial, sólo deseo invitar a que cada uno haga uso de su racionalidad y pensamiento crítico, votando de forma libre, consciente y responsable sin fanatismo o movido por apasionamientos ciegos que hacen ver a los demás como enemigos. Ejerciendo nuestro derecho al voto, acogiendo a los demás y respetando la diversidad, contribuimos a mantener la democracia, es decir, el poder del pueblo y para el pueblo. Porque si el poder se sirve del pueblo y no sirve al pueblo. Entonces, no sirve.
Finalmente, en meditación y oración pidamos a Dios hombres sabios para gobernar al pueblo: “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime… El rey que hace justicia da estabilidad a su nación, pero uno que exige sobornos la destruye”. (Prov. 29, 2.4)







