Durante dos días, funcionarios de la Unidad Nacional de Restitución de Tierras se trasladaron a la comunidad de El Espinal, jurisdicción de Hatonuevo, para verificar su existencia.
Además, constatar si en el territorio existen las enramadas, la casa ancestral, el cementerio, la cría de chivos y otros elementos.
En ese sentido, los funcionarios de la Unidad Nacional de Restitución de Tierras recibieron las declaraciones o testimonio de los miembros de la comunidad indígena wayuú del Espinal, quienes presentaron pruebas sobre los hechos victimizantes que los afectan desde 1992 hasta el tiempo actual.
“De esas afectaciones se destaca el despojo de sus tierras colectivas, desplazamiento forzado, homicidios y amenazas de muerte contra todos los miembros del clan Epiayu, que son los únicos que retornaron a sus tierras ancestrales”, explicó el abogado y defensor de los derechos humanos, Pablo Segundo Ojeda.
Indicó que la solicitud tiene que ver con una demanda de la comunidad indígena wayuú de El Espinal, ante la Unidad Nacional de Restitución de Tierras, solicitando se les restituya su territorio colectivo, el cual abandonaron porque fueron desplazados por grupos al margen de la ley.
Agregó que esas tierras están en poder de la empresa Cerrejón y por lo tanto la comunidad está solicitando se les devuelva y se les indemnice porque fueron despojados y desplazados por la violencia.
“Esto ocasionó que la empresa Cerrejón, desde 1992, comenzó a comprar de manera fraccionada por lotes las tierras de propiedad colectiva, dejando excluidas a más de 50 familias que retornaron a su antiguo territorio del viejo Espinal”, concretó Pablo Segundo Ojeda.
