El nuevo presidente de Chile, el progresista Gabriel Boric, pidió a los chilenos trabajar juntos por «un nuevo Chile» en un histórico discurso con numerosos guiños al derrocado Salvador Allende (1970-1973) y recibido con «esperanza» entre sus partidarios y con escepticismo entre quienes no votaron por él.
«Quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos, para generar distancias inalcanzables, sino para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor nuestra patria«, apuntó.
Entre ovaciones y al son de “El pueblo unido jamás será vencido” y “Chile despertó”, miles de personas escucharon la intervención, un evento mucho más informal y cercano que la tradicional ceremonia.
Junto a las banderas afines a Boric, el público también ondeaba telas de otros colectivos minoritarios: de los indígenas mapuches -que representan el 7 % de la población-, el movimiento feminista o la comunidad de la diversidad sexual.
«El pueblo de Chile es protagónico en este proceso. No estaríamos aquí sin sus movilizaciones«, señaló Boric durante su intervención, cargada de gestos hacia el feminismo, el ecologismo, economía social o diversidad.
El mandatario, que a sus 36 años es el presidente más joven y votado de la historia de Chile, arribó a la sede de Gobierno junto a la primera dama, Irina Karamanos.








