El presidente de Estados Unidos Donald Trump está contagiado con el Covid-19, enfermedad que en su país ha provocado más de 205.000 fallecimientos y que en su caso particular lo pone en un potencial riesgo de morir por su edad y porque su condición física no es la idónea para que su cuerpo enfrente al virus.
Ante esto no sobre la pregunta de qué pasaría si el coronavirus llegase a cobrar la vida del jefe de estado norteamericano, especialmente con el puesto que dejaría vacante en la Casa Blanca.
De acuerdo a la legislación estadounidense, la Presidencia del país puede quedar vacante por la muerte del titular del cargo, porque renuncie o sea destituido. En este caso, existe una línea de sucesión presidencial en la que el vicepresidente pasaría a ocupar la presidencia en sí el mandatario electo llegase a faltar permanentemente.
Dicho lo anterior, le corresponde al reverendo Mike Pence asumir el cargo de presidente en caso de una eventual muerte de Donald Trump.
Yendo más allá y suponiendo que Pence tampoco pueda posesionarse en el cargo bien sea porque también muera o tenga alguna inhabilidad que el impida ascender, la responsabilidad recaería en el presidente de la Cámara de Representantes, en este caso la congresista demócrata Nancy Pelosi.
Luego seguirían en la línea de sucesión el presidente pro-tempore del Senado (Chuck Grassley), y el secretario de Estado, Mike Pompeo.