La crianza es la orientación de los padres hacia los hijos, que incide en la supervivencia, el bienestar y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Luis Mercado, psicólogo especializado en Clínica Infantil, creador de Sanas Crianzas, explicó en el programa Cuarentena del Sistema Cardenal, algunos aspectos para lograr una buena crianza.
¿Cuáles son los cimientos de la personalidad que se debe formar desde el nacimiento?
El primer cimiento debe ser la empatía. Quizá incluso no está acorde con la creencia de muchos papás y la sociedad pero la empatía debe ser el eje central de la vida humana. Esa capacidad de ponerme en el lugar del otro y de respetar sus derechos.
Pero me hablan de bebé, ¿cómo hago yo para que mi bebé comience a tener empatía? Miren, la empatía no es un don natural, se educa brindándola, mostrando las acciones y reacciones que comprenden y consideran tu malestar. Los bebés tienen algo y es que deben ser traducidos porque sus emociones las expresan llorando; si quieren seno, llora; si tiene hambre, llora; si tiene sueño, llora; etc.
La primera experiencia es que a la mamá le toca interpretar el llanto del bebé y esas primeras interacciones literalmente comienzan a construir el cerebro del niño, el aparato neurológico, por lo tanto lo primero que debemos tener es empatía y de ahí van a empezar a desarrollarse otras virtudes en la vida humana, como la disciplina, la tolerancia y el autocontrol.
¿Cuáles son los mayores errores que cometen los padres en la educación de los hijos?
Bueno, los errores muchos. Yo creo que podría tener una lista interminable y me sumo como papá. Me voy a quedar con un solo, es la idealización, que me lleva a mí como papá a armar expectativas y convencerme que mi hijo tiene que cumplir esas expectativas.
Entonces esa idealización lo que va conllevando es que yo me armo una idea de esto y él tiene que comportarse de esa manera, reaccionar o tener ciertas emociones, no tienes que hacer rabietas porque esta idealización me lleva a creer que mi hijo se convierte en un producto defectuoso porque no cumple los estándares que debe tener un hijo, incluso, lo llevo a comparar con otros niños.
¿Cómo aprender a educar?
De dos formas. La primera sanando nuestra propias heridas, porque no podemos ser mejores padres sino somos mejores personas, ser padres por la crianza tiene un don y es que nos desnuda como personas porque nos hace dar cuenta de nuestras falencias.
“Yo me creía la mujer más pacífica del mundo hasta que llegó mi hijo, porque él me saca de casillas”, no es que te saque de casillas, es que hay una manera de afrontar las circunstancias que depende de nosotros mismos. No depende de la circunstancia como tal sino de cómo yo la asimilo, “entonces me creía la personas más pacífica del mundo pero mi hijo me demuestra que yo aún tengo cosas por sanar”. Tenemos que trabajar mucho en pro de eso, ir sanando eso para mi hijo no termine heredando mi propio fantasma.
La segunda es la autoevaluación, de que cada niño es el resultado de sus padres. Ahí comienzo a educar de forma correcta porque cada niño es el resultado de lo que sus padres han hecho con él. Hay una cuestión de herencia, de carácter y temperamento pero lo que yo he hecho va a determinar su comportamiento y siempre vamos a encontrar una respuesta.