En medio del creciente clima de tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos, el jefe de Despacho del presidente Gustavo Petro, Alfredo Saade, salió en firme defensa del mandatario colombiano y lanzó una dura advertencia a congresistas estadounidenses de origen latino, exigiéndoles respeto por el jefe de Estado y por el país que representan.
Las declaraciones se dieron tras los recientes señalamientos del congresista Carlos Antonio González, quien calificó a Petro como un “matón narcoterrorista” a través de su cuenta de X. Este tipo de calificativos han sido interpretados por el gobierno colombiano como una ofensa directa al presidente y un gesto que debilita aún más las relaciones bilaterales entre ambas naciones.
“Los congresistas latinos en Estados Unidos no pueden seguir faltándole el respeto al presidente de Colombia. Les recuerdo que también son latinos, son colombianos, venezolanos, cubanos. Respeten su propia historia y respeten a Colombia”, afirmó Saade desde Bogotá, señalando que una relación diplomática fuerte debe estar basada en el respeto mutuo.
El alto funcionario también advirtió que insultar al mandatario no solo afecta su imagen personal, sino que deteriora la percepción internacional del país y perjudica a los millones de colombianos que dependen de la estabilidad de los lazos diplomáticos con Washington.
El pronunciamiento se dio en un contexto de alta tensión, luego de que el presidente Petro afirmara que, según revelaciones del diario El País de España, existe un presunto plan para desestabilizar su gobierno, que involucraría actores políticos locales y posibles vínculos con sectores del Partido Republicano estadounidense. Como consecuencia, el senador Marco Rubio llamó a consulta al encargado de Negocios de EE. UU. en Bogotá, John McNamara.
En respuesta, Petro también llamó a consultas al embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, dejando en evidencia el profundo deterioro en las relaciones diplomáticas. A esto se suma la renuncia de la canciller Laura Sarabia, figura clave del gabinete de Petro, lo que ha generado aún más incertidumbre sobre el futuro de la política exterior colombiana.








