El presidente Gustavo Petro volvió a encender el debate político en el país tras declarar, en una entrevista con CNN en Español, que no descarta convocar una Asamblea Nacional Constituyente si su propuesta de consulta popular no logra avanzar. El mandatario señaló que ese sería un último recurso para garantizar la viabilidad de sus reformas, si la Corte Constitucional llegara a frenar el proceso.
Las declaraciones han generado una oleada de críticas desde diferentes sectores políticos, que acusan al presidente de buscar debilitar la institucionalidad y desconocer la Constitución de 1991. Para muchos opositores, la iniciativa representa un riesgo para la democracia colombiana.
El representante del Centro Democrático, Juan Espinal, advirtió que es momento de que los ciudadanos y las instituciones “defiendan la Constitución” frente a lo que considera un intento de concentrar el poder. Por su parte, la congresista Lina María Garrido, de Cambio Radical, aseguró que la idea de una Constituyente significa “un golpe mortal a la democracia, la misma que lo eligió como presidente”.
En esa misma línea se pronunció el liberal Carlos Quintero, quien hizo un llamado al respeto por los poderes públicos y por la independencia de las instituciones.
Desde la Presidencia no se ha emitido un pronunciamiento adicional para precisar los alcances de la propuesta, pero el ambiente político ya se encuentra tensionado. Varios líderes aseguran que recurrir a una Asamblea Constituyente solo para salvaguardar una propuesta de gobierno, puede abrir la puerta a una ruptura del orden institucional, lo que —según advierten— se asemeja a prácticas de regímenes autoritarios en América Latina.