El conflicto en Medio Oriente atraviesa una de sus fases más críticas en años. Israel advirtió a Irán que “pagará un precio muy alto” en represalia a los más recientes ataques que han dejado varias víctimas civiles en territorio israelí.
De acuerdo con las autoridades, el nuevo ciclo de violencia comenzó el pasado 13 de junio cuando el Ejército de Israel decidió llevar a cabo una ofensiva para evitar que Irán pueda desarrollar armas nucleares. Esto derivó en nuevos enfrentamientos en los que más de 13 personas han muerto —10 de ellas en el último ataque— y al menos 200 resultaron heridas.
Este domingo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que están determinados a atacar las instalaciones del régimen iraní y llevar así el conflito hasta las últimas consecuencias. Por eso, el Ejército instó a la población cercana a bases e infraestructuras a abandonar las zonas de riesgo antes de nuevos bombardeos.
Tras el ataque de la madrugada del domingo, varias ciudades en el sur de Tel Aviv vivieron minutos de pánico cuando sonaron las alarmas y muchos edificios resultaron destruidos. “De golpe, el refugio se llenó de polvo. Así nos dimos cuenta de que acababa de ocurrir un desastre”, relató Evgenia Doudka en declaraciones recogidas por AFP.
Este nuevo capítulo de violencia deja en evidencia el respaldo de Estados Unidos, que, según el ministro de Exteriores de Irán, tiene una participación directa en las operaciones de Israel. Fuentes estadounidenses, citadas también por AFP, han reconocido que ayudaron a interceptar parte de los drones y misiles que Irán lanzó en represalia.
Aumenta así la tensión en Medio Oriente, en medio de voces de la comunidad internacional que muestran cada más preocupación de que el enfrentamiento pueda escalar hacia una guerra de mayores proporciones.