Los habitantes de tres barrios de Riohacha han expresado su gran preocupación por la situación que se está presentando con los constantes encuentros de jóvenes y menores de edad que se citan para enfrentarse en las llamadas “Gran Bolsitera”.
De acuerdo a las denuncias esto se ha vuelto de moda para lanzarse piedras, palos, botellas hasta el punto de agarrarse a golpes.
Durante el pasado fin de semana en el barrio Nuevo Faro los habitantes han denunciado la situación que se vivió, la comunidad temía que fueran atacados con uno de los objetos que se estaban lanzando los jóvenes, a quienes no les importaba tener daños físicos productos de dichos enfrentamientos callejeros.
“Era algo terrible estábamos muy asustados, no es justo que los padres de familia dejen que sus hijos se presten para estas actividades que ponen en riesgos su integridad física, necesitamos que la misma familia ponga mano dura para que se acaben estas malas prácticas que dañan la imagen de unos excelentes carnavales”, dijo una habitante de Nuevo Faro.
Asimismo, en el barrio Los Deseos en horas de la tarde del sábado también se presentaron otros enfrentamientos entre jóvenes y menores de edad, que se tiraban piedras y botellas con el fin de sentirse dueños del territorio, así lo expresó una de las residentes de este sector de la ciudad de Riohacha.
Otro vecino del barrio Los Deseos expuso que varios jóvenes presentaron heridas en la cabeza producto de los golpes recibido en la pelea campal que se vivió esa tarde en el barrio, “ya no hay respeto por nada, las autoridades ya se les han denunciado sobre esta situación y no hay acciones contundentes que controlen estas peleas callejeras”, dijo.
Mientras que la noche del domingo se encrudeció más estas citas para enfrentamiento callejero en Riohacha, esta vez se citaron en el barrio 2 de Febrero de la comuna 10 de Riohacha, con palos, piedras, bloques, machetes y cuchillos se enfrentaban los jóvenes.
La comunidad alarmada alertó a los uniformados de la Policía Nacional que llegaron hasta la zona de pelea, pero al tratar de calmar la situación no daban suficiente basto, por lo que fue necesario llamar refuerzos para evitar que los jóvenes siguieran haciéndose daños.
“Definitivamente la familia es la que tiene la mayor cuota de responsabilidad en estos hechos de alteración del orden público en los barrios es triste que la juventud de ahora se cite para hacer estos actos que afectan la seguridad del Distrito, no todo se lo deben echar a la Policía Nacional, esto parte desde cada uno de nosotros como sociedad”, dijo una vecina del 2 de Febrero.