La reciente decisión de la empresa Cerrejón de disminuir su producción anual de carbón térmico entre cinco y diez millones de toneladas ha generado preocupación en La Guajira. Según la presidenta de la compañía, Claudia Bejarano, la caída en la demanda europea y el alto costo del transporte marítimo han obligado a redirigir exportaciones a Asia, encareciendo los costos y afectando la rentabilidad del negocio.
Ante este panorama, el diputado del departamento, Olimpo Núñez, expresó su inquietud por las repercusiones económicas que esta reducción tendrá en la región, señalando que afectará el recaudo de impuestos y la generación de empleo en los municipios que dependen en gran medida de la minería. Núñez calificó este anuncio como un «campanazo» para La Guajira y subrayó la necesidad de diversificar la economía del departamento, enfocándose en sectores como el turismo, las energías renovables y la reactivación del sector agrícola.
El diputado también hizo un llamado a las autoridades locales y nacionales a diseñar estrategias para enfrentar el fin de la concesión de Cerrejón en 2034. «La pregunta es, ¿qué va a hacer La Guajira cuando se vaya la mina? Debemos empezar a trabajar desde ya en otras oportunidades para garantizar el bienestar de nuestra gente», afirmó. Además, resaltó la importancia del diálogo para evitar bloqueos y protestas que han impactado la operatividad de la mina en los últimos años, mencionando que en 2024 se registraron 333 bloqueos, lo que impidió el transporte del carbón durante 135 días.
En su intervención, Núñez insistió en que, aunque el carbón sigue siendo un recurso demandado en los mercados internacionales, La Guajira debe prepararse para un futuro sin la explotación minera. “Tenemos un departamento rico en recursos naturales, pero con una población que sigue enfrentando dificultades económicas. Es momento de replantear nuestro modelo de desarrollo y apostar por sectores que garanticen estabilidad y crecimiento a largo plazo”, concluyó.