La orden impartida por el presidente Gustavo Petro Urrego, para poner fin, a una crisis financiera que afronta el hospital de Nazareth, no ha dado los resultados esperados.
Parece que fue peor el remedio que la enfermedad. Las medidas aplicadas por el Supersalud, Giovanny Rubiano García, quien intervino el hospital de la Alta Guajira, aplicada el 15 de enero pasado, designando a la médica guajira, Nelvis Yudian Guerra Vangrieken, como agente interventora, profundizaron una crisis, de la cual, apenas comienzan a conocerse pequeños detalles, porque nunca hubo un informe real sobre lo que supuestamente provocó la intervención.
Desde ayer, la Alta Guajira se quedó sin atención a la comunidad, ya que el hospital y sus puestos de salud, fueron bloqueados por los trabajadores. No les han pagado los salarios correspondientes a lo que va corrido del presente año.
Supuestamente fue una “medida preventiva y busca fortalecer y proteger el derecho fundamental que tienen todos los ciudadanos en esta región del país y a quienes se les debe garantizar una atención prioritaria y más humana frente a cada una de sus necesidades”. Eso dijo Giovanny Rubiano, en enero pasado, cuando posesionó a la Agente Interventora.
Ahora el hospital carece de insumos, medicamentos, ambulancias, personal médico suficiente, y condiciones que atentan contra la vida y la dignidad de nuestras comunidades en la Alta Guajira, asegura la exgerente de la entidad Claudia Henríquez Iguarán, en un documento que ha generado reacciones de todas las comunidades que reciben atención médica en ese centro asistencial.
La exfuncionaria ha formulado un vehemente y respetuoso llamado a las autoridades tradicionales, líderes y lideresas wayuú de la Alta Guajira – Wüimpümüin, para que propicien los espacios de reflexión, unidad y acción colectiva, que permitan conocer la verdadera situación del hospital que atiende la extrema Alta Guajira.
La gerente interventora del Hospital de Nazareth, Nelvis Yudian Guerra Vangrieken, poco ha explicado desde su llegada, la población conoce informaciones fragmentarias para nada profundas sobre la realidad financiera y estructural del centro asistencial.
El hospital de Nazareth es la única alternativa que tienen los habitantes de por lo menos 10 corregimientos que se encuentran apartados del casco urbano de Uribia, cabecera municipal.
La salud de La Guajira afronta una crisis financiera profunda, que está llevando a los 16 hospitales a una muerte silenciosa. El hospital San José de Maicao, el San Rafael de San Juan del Cesar, y ahora el de Nazareth, se encuentran intervenidos, pero no se ven resultados positivos para sacarlos del marasmo económico que viven.
El hospital de Riohacha, en estos momentos arrastra millonarias deudas, hasta el punto que sus servicios vienen siendo suspendidos continuamente.
Todos los hospitales perdieron competitividad frente al sector privado, quedando convertidos en cajas menores muy funcionales para los altos funcionarios, olvidando el pago de los compromisos laborales, de suministros y servicios públicos.